Frente al alza de precios, el consumo ha ido adoptando nuevos hábitos: Reducir la cantidad, apelar al pollo y al cerdo, a los huevos y ahora a la carne de burro
OIR-MPPCI COJEDES
RNCC / FOTO CORTESÍA
Los precios de la carne vacuna, un producto emblemático de la Argentina, subieron tanto con las medidas del gobierno neoliberal de Javier Milei, que hoy se volvió un lujo inaccesible para la mayoría. Sólo en el último mes, las carnicerías anotaron aumentos de más del 10% y el kilo de un corte promedio puede superar los 25.000 pesos (US$ 18,26).
En este escenario, la apuesta de un productor patagónico de vender carne de burro a 7.500 pesos el kilo se ha vuelto una solución poco común.
En este proceso de fuertes alzas de precio de la carne vacuna, el consumo fue adoptando nuevos hábitos: Reducir la cantidad, apelar al pollo y al cerdo y también a los huevos, y ahora es el turno de las carnes no convencionales.
La idea de vender carne de burro surgió de parte del productor rural Julio Cittadini, mediante su emprendimiento de “Burros Patagones”.
Según contó el propio Cittadini, él esperaba que el stock tardara una semana en liquidarse, pero no llegó ni a un día y medio.
Más allá del impacto mediático, el foco está puesto en su legalidad, precio y potencial como alternativa. No hay frigoríficos habilitados para tránsito federal de esta especie, pero su precio competitivo, podría explicar la rápida aceptación inicial del producto.

