El material más apreciado por este artesano, es la arcilla, la cual con el trabajo y la creatividad de sus manos la transforma en bellas piezas y objetos utilitarios

MARILYN MENDOZA ALMELLA
RNCC / FOTOS CORTESÍA

Adolfo Henry Garcés, cuenta que, en cada pieza elaborada con sus manos, vive el recuerdo de un niño que jugaba con un pedazo de arcilla, que le brindó la oportunidad de descubrir el arte de la cerámica, al cual le ha dedicado su vida con pasión.

 Al respecto recuerda que sus primeros juguetes fueron un pedazo de barro, lápiz y colores, “algo mágico para un niño”, detalló con un destelló en sus ojos. 

Este artista cojedeño asegura que su material favorito es la arcilla. 

“Ella representa la magia de miles de formas por hacer, es materia viva en las manos que habla y se va transformando, es increíble todo lo que se puede hacer”, señala emocionado. 

Señala que en sus primeros años de adolescente desarrolló la pintura y el dibujo, pero es a los 17 años que se traslada al estado Aragua, a estudiar a la Escuela de Arte Rafael Monasterio, “donde descubrí entre tantas materias la cerámica, desde ese momento empecé mi oficio como ceramista”. 

Adolfo tiene 44 años de experiencia trabajando en el área de la cerámica, oficio que comparte con su esposa y estudiantes de su comunidad. 

Nos cuenta que siempre los profesores y estudiantes de diferentes escuelas cercanas se acercan de visita a su taller, momento que lo satisface y lo llena de orgullo, por seguir avanzando en este camino de creación y enseñanza, ya que le apasiona ofrecer el fruto su aprendizaje y enseñar el arte que ama. Ya que para él es muy bonito cada vez que recibe a alguien en su taller, un pequeño espacio que acondicionó en su propia casa. 

Debido a esta motivación, tuvo la oportunidad de dictar talleres de artesanía, por el Inces, a través de la Misión Vuelvan Caras. 

Dice que si alguien le preguntara ¿qué es un oficio? respondería, que es arte, “algo muy bonito que puede ser muy satisfactorio y con muchos beneficios económicos, sociales y espirituales”. 

Considera que sería interesante que los artesanos y cultores contasen con una verdadera colaboración en cuanto a materia prima, maquinarias y equipo, y a su vez, que se planificaran actividades expositivas cada año, avanzando de esta forma en la economía local, regional y nacional. 

A su criterio, los artesanos “son los libertadores de alma, en el momento presente de la historia”.


Una vida dedicada a amar el oficio

Adolfo Henry Garcés, nace en Barinas el 26 de junio de 1963 y se traslada junto a sus padres al estado Cojedes, a la edad de cuatro años, donde nacería la curiosidad hacia el desarrollo de la actividad creadora a la que hoy se dedica. Tiene 30 años de casado, tiempo en el que ha trabajado junto a su esposa, enseñándole con amor y dedicación la magia de la cerámica. “Con la cerámica he logrado sobrevivir dedicado a mi oficio, he cubierto mis necesidades económicas durante 44 años y todavía vivo de ella”, dice este amante del barro, cuya su filosofía de vida y su manera de vivir, “es amar lo que se hace, y yo amo mi oficio”

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