Con 85 años y más de 60 dedicados al trabajo de la tierra, su historia no es solo la de un agricultor, sino la de un hombre que ha sabido adaptarse a los tiempos

MARILYN MENDOZA ALMELLA
RNCC / FOTOS CORTESÍA

En el corazón del llano cojedeño, la vida de Don Sergio Rodríguez es un testimonio vivo de la resiliencia y la sabiduría campesina. Con 85 años y más de 60 dedicados al trabajo de la tierra, su historia no es solo la de un agricultor, sino la de un hombre que ha sabido adaptarse a los tiempos, haciendo de su propio hogar un fortín de soberanía alimentaria en el pueblo de Lagunitas, municipio Ricaurte.

Don Sergio comenzó su labor como agricultor desde muy joven. Sin experiencia alguna, pero con las ganas de aprender y salir adelante, se sumó a labrar la tierra, un oficio que siempre vio con admiración en su entorno familiar.

Rodríguez logró obtener con el tiempo 16 hectáreas que cultivaba con esfuerzo y pasión. En esa extensión del llano sembró rubros esenciales como yuca, maíz, auyama, ocumo, plátano, caña y ñame, cosechando por muchos años los frutos productivos de cada época.

DEL CONUCO AL PATIO PRODUCTIVO

Cuenta Don Sergio que, después de un tiempo, y tras la caída de un puente que lo separaba de su extenso conuco, decidió dejar de sembrar esas tierras. Sin embargo, eso no significó el fin de su práctica, sino una noble transformación. Con el coraje y la fuerza que lo caracteriza, Don Sergio sigue sembrando en el pequeño espacio de su casa, una parcela de una hectárea donde hoy florecen matas de quinchonchos, cacao, naranjas, limón, aguacates, ñame y batata.

También tiene un espacio dedicado a la siembra de bananos: “No me puede faltar mi topocho o un plátano en el patio, porque esa es mi principal fuente de alimento, claro, y la yuca también”, expresó el señor Sergio, con una sonrisa en sus labios.

“El valor de la agricultura artesanal está en el trato que le damos a la tierra, sin apuros, escuchando lo que necesita. No es solo un trabajo, es una forma de vida, es hablar con la naturaleza”, nos dice Don Sergio al compartir su filosofía de vida.

Considera que la esencia del campesino “está en la práctica, donde la mano del hombre es la herramienta principal y la experiencia es como el abono que necesita la tierra para brindar sus grandes frutos”.

PRODUCCIÓN AUTOSUSTENTABLE

La vida de Don Sergio se traduce en sembrar su patio productivo, demostrando que su pasión por la tierra no tiene límites de espacio ni edad. Su esfuerzo complementa su cesta básica con alimentos cosechados con sus propias manos, un acto de soberanía alimentaria y amor por su trabajo.

El desarrollo de estos patios no es solo una alternativa, es una reafirmación cultural y el legado de los abuelos de la zona.

La agricultura en los patios productivos de los hogares cojedeños se ha consolidado como una estrategia de gran valor social y de autonomía autosustentable, siendo la experiencia de Don Sergio un espejo para miles de familias.

Concluyó Don Sergio Rodríguez, con un llamado claro y potente: “Cojedes tiene el potencial y la gente con el calor de pueblo necesario, para que cada patio se convierta en un pequeño conuco. A sembrar se ha dicho, que la tierra de Cojedes es bendita”.

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