Con más de 40 años de trayectoria, las manos de la artesana, nombrada Patrimonio Cultural, transforman las fibras naturales en muñecas con alma y arraigo
MARILYN MENDOZA ALMELLA
RNCC / FOTOS CORTESÍA
Las manos de Olivia Ramona Lucena no solo tejen fibras, sino también la historia y el alma del municipio Ricaurte, en el estado Cojedes. Nombrada Patrimonio Cultural de su municipio, esta artista ha dedicado más de 40 años a transformar la naturaleza en arte, consolidándose como un legado viviente de la mujer artesana cojedeña.
El corazón del trabajo de Olivia Lucena reside en sus muñecas artesanales, piezas únicas que rompen el molde industrial y narran la profunda conexión de la comunidad con sus recursos. Con sus manos mágicas, moldea las fibras para dar vida a muñecas cargadas de historia.
FIBRAS CON IDENTIDAD Y VOCACIÓN
Las creaciones más destacadas de la cultora son las muñecas elaboradas con fibra de cambur y hojas de palmas de chaguaramo, con tamaños que van desde los 20 centímetros hasta el metro y medio de altura. Su versatilidad la lleva a crear también nacimientos navideños, parejas de baile, instrumentos musicales (cuatro, violín), abanicos, sombreros y adornos, destacando incluso obras de la Virgen de la Divina Pastora (Patrona de Cojedes).
Olivia también trabaja la hoja de maíz y la barba del coco, elementos que usa magistralmente en sus artesanías, demostrando su ingenio con los recursos agrícolas del llano. Ella misma recolecta sus materiales—principalmente cambur y chaguaramo—desde la Plaza Bolívar del municipio hasta la carretera, a menudo recibiendo también estos recursos naturales de manos de sus vecinos.
Cuenta que su proceso de elaboración es metódico e íntimo: incluye la recolección, el corte, el remojo y el moldeo de la fibra.
“Esta labor exige paciencia, dedicación y amor. El oficio del arte amerita pasión con que se hace, a propósito de ofrecer un excelente resultado”, apunta. El arte de Olivia es, en esencia, un ejemplo de artesanía sostenible y culturalmente significativa.
MI EDUCACIÓN ES LA CULTURA
El compromiso de Olivia Lucena con la cultura trasciende el taller. Ella ha dedicado su formación educativa a esta pasión innata: es Licenciada en Educación, mención Desarrollo Cultural, y cuenta con un Diplomado en Educación y Pedagogía Afrovenezolana.

Trabajó en la Alcaldía de Ricaurte y en la Fundación del Niño, impartiendo valiosos talleres de artesanía. Hoy, a sus 71 años, sigue activa, compartiendo sus técnicas y motivando a las nuevas generaciones. Actualmente, es vocera de cultura de los abuelos en su comuna y representante de cultura en el municipio Ricaurte.
“El arte lo llevo conmigo siempre a dónde voy, es parte de mi vida. Lo importante es transmitir conocimientos a las personas, especialmente a los niños. No me canso de llevar cultura a cualquier círculo cercano o foráneo, porque para mí la educación también es cultura”, señala Olivia con fervor.
Las obras de Olivia han trascendido las fronteras de Cojedes, siendo exhibidas en eventos importantes como la Feria de Turismo de San Cristóbal. Su dedicación ha sido reconocida con numerosos galardones por su trayectoria, incluyendo múltiples reconocimientos por su compromiso con el fortalecimiento de programas de participación comunitaria.

“La cultura, es vida, amor y vocación,” certifica la artesana.
Olivia Lucena es mucho más que una artesana; es una educadora, una promotora cultural y un patrimonio vivo que se casó con las fibras naturales para enriquecer el espíritu no solo de Ricaurte sino de todo Cojedes, dejando un rastro de fibra y amor por la cultura en cada rincón.

