El incremento de temperaturas debido al cambio climático provoca deshidratación severa, estrés térmico, mortalidad directa y una alarmante pérdida de hábitats que afectan la rica biodiversidad venezolana

PRENSA ECOSOCIALISMO / OIR COJEDES MMPCI
RNCC / FOTOS CORTESÍA

La combinación de la época seca y la alta radiación, ha generado olas de calor extremo prolongadas que amenazan la supervivencia de diversas especies, indicó la directora de Conservación de Especies Amenazadas del Ministerio del Poder Popular para el Ecosocialismo (Minec), Rosario Madrid.

La funcionaria hizo la alerta sobre las graves consecuencias que atraviesa la biodiversidad del país, debido a uno de los períodos más cálidos del año, como resultado de una investigación reciente de episodios de temperaturas excesivamente altas, tanto diurnas como nocturnas.

Esta situación provoca deshidratación severa, estrés térmico, mortalidad directa y una alarmante pérdida de hábitats.

“Los mamíferos, aves, reptiles y anfibios, son especialmente vulnerables en este escenario, registrando caídas poblacionales significativas, debido a la drástica disminución de agua y alimentos”, explicó Madrid.

Especies como los monos aulladores, guacamayas, loros y anfibios (afectados por la desecación de humedales) se encuentran en alto riesgo, al igual que los reptiles, los cuales sufren alteraciones en su proporción de sexo, como es el caso de las tortugas.

PRINCIPALES IMPACTOS DOCUMENTADOS

Entre las implicaciones de las olas de calor se destaca principalmente la afectación fisiológica: Aves, monos y reptiles presentan síntomas de jadeo excesivo, letargo y deshidratación extrema, condiciones que pueden resultar letales.

Otro elemento es la destrucción de hábitats. Las altas temperaturas intensifican los incendios forestales, con destrucción de la vegetación, nidos y fuentes de alimento, como frutos y presas, provocando la muerte directa de especies incapaces de huir.

Igualmente, la falta de recursos naturales obliga a especies como monos capuchinos, felinos y aves, a migrar hacia áreas pobladas, en busca de agua y comida. Allí se enfrentan a nuevos peligros que incrementan su mortalidad, como colisiones vehiculares, exterminio o una mala alimentación por parte de los ciudadanos.

El año pasado, en Cojedes vimos como la presencia de lo que presuntamente sería una familia de onzas, mantuvo en incertidumbre y zozobra a los habitantes de la comunidad Independencia, en el sector La Floresta en Tinaquillo.

Los vecinos reportaron la muerte de varios animales domésticos tras ser atacados y devorados por felinos silvestres para alimentarse.

“Se comen las gallinas, los perros, los gatos y los pollos. No podemos dejar un perro afuera en el patio porque se lo comen”, comentó Lesbia Sánchez, jefa de calle de la comunidad.

La onza (Herpailurus yagouaroundi) es un felino salvaje de tamaño pequeño que habita todo el continente suramericano. Se caracteriza por su cuerpo alargado, patas cortas y orejas pequeñas y redondeadas. Su pelaje es uniforme y puede variar entre tonos rojizos, grises y negros; en general es más grande que un gato doméstico y puede pesar hasta 6 kilos.

Aunque suelen ser esquivos, algunos individuos se aventuran en zonas pobladas en busca de alimento. Su estado de conservación es de “preocupación menor”, lo que indica que su población aún es estable en muchas regiones, pero es una especie silvestre protegida por la legislación venezolana, ya que se considera parte de la riqueza megadiversa del país.

Adicionalmente, muchas especies enfrentan el creciente problema del agotamiento hídrico. El aumento de la evaporación agota las fuentes de agua dulce, lo que limita la capacidad de adaptación de las especies e incrementa la fragilidad de los ecosistemas locales.

La investigación liderada por Madrid, también subraya cómo el cambio climático ha exacerbado estas ya difíciles condiciones, con alteraciones en los ciclos de vida de la fauna, migraciones forzadas e incremento del riesgo de enfermedades.

Entre las proyecciones ecosistémicas más preocupantes destacan la migración altitudinal, la expansión semiárida y los daños costeros irreversibles.

El Minec hace un llamado a la población, a no alimentar a la fauna silvestre con productos procesados, evitar provocar incendios forestales y reportar el avistamiento de cualquier animal desorientado que pueda estar en peligro, a las autoridades más cercanas o inmediatas, así como a la línea telefónica gratuita 0800-AMBIENT (0800-262.43.68).

Por admin

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *