UPHOLDREALITY / TRAD. EDUARDO MARIÑO
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Como lo ilustra la foto que acompaña estas líneas, la bandera roja cayó sobre el Kremlin en 1991. Occidente declaró la victoria. China tomó nota. Durante tres décadas, el Partido Comunista de China (PCCh) ha analizado minuciosamente por qué se derrumbó la URSS. 

Para los chinos, la respuesta es que esto ocurrió no porque el socialismo fracasara, sino porque sus guardianes se rindieron. Esto es lo que aprendió China: 

PAN, LUEGO VOTOS 

La mala gestión económica desencadenó el colapso. La primera lección de China: la reforma económica debe consolidar el socialismo, no desmantelarlo. Gorbachov invirtió esta lógica, liberalizando la política antes de resolver el estancamiento. 

La perestroika desató un caos en el mercado sin estructura. Las cadenas de suministro colapsaron. Los precios se dispararon. La reforma de la privatización condujo a una grave polarización de la distribución de la riqueza, una falta de ideales y creencias socialistas, un sentido extremadamente caótico de la ética y la moralidad, y una regresión general del espíritu social. El fracaso agudo no fue el socialismo en sí, sino la reforma sin secuencia, sin control. 

NIHILISMO HISTÓRICO

El Partido Comunista de la Unión Soviética perdió la voluntad de gobernar es la segunda lección para el PCCh: Las revoluciones mueren cuando pierden la fe en sí mismas.

 “Hay múltiples factores que contribuyen a la desintegración de la Unión Soviética, uno muy importante es el hecho de que Kruschev haya tirado el cuchillo de Stalin y la abierta traición de Gorbachov al marxismo-leninismo”. 

Para China, las críticas de Kruschev “sacudieron los cimientos” de la autoridad soviética y las reformas de la glasnost de Gorbachov, concebidas como renovación, aceleraron el colapso ideológico. 

Después de la legalización de los periódicos privados y la privatización de los medios estatales, los principales medios de comunicación de la Unión Soviética pronto fueron controlados por el capital privado y las fuerzas de élite dentro y fuera de la Unión Soviética. El capital, en el país y en el extranjero, hizo todo lo posible para vilipendiar y subvertir el sistema socialista y predicar la glorificación del dominio eterno del capitalismo… Con la implementa ción de la política de “apertura sin restricciones”, una vigorosa tendencia de nihilismo histórico que negaba al Partido Comunista de la Unión Soviética (POUS) y a la Unión Soviética misma, se extendió rápidamente a los círculos historiográficos, teóricos e ideológicos. 

Xi Jinping señala que “una razón importante -para el colapso soviético- fue que sus ideales y convicciones vacilaron”. Un partido que desacredita su propia historia no puede ostentar el poder. El nihilismo histórico fue un suicidio por autocrítica. 

DE UN PARTIDO A NINGÚN PARTIDO 

El PCUS no cayó en una revolución. Se derrumbó porque nadie lo defendió, ni el Partido, ni el pueblo, ni el ejército. Las reformas de Gorbachov erosionaron el control del Partido: elecciones disputadas, una presidencia fuera del Partido, élites pluralistas. 

Según Aleksandr Kapto, ex jefe del Departamento Ideológico del Comité Central del PCUS, el llamado socialismo al estilo de Gorbachov era solo un eslogan, él mismo no tenía un concepto bien formado. En ese momento, Gorbachov también ideó este lema: “Más socialismo, más democracia”. 

“Esta es una forma muy estúpida de decirlo. ¿Hay socialismo o no hay socialismo? La referencia a más o menos es una tontería. Así que cuando se planteó la pregunta de qué es “más socialismo”, Gorbachov, abrió los brazos y no supo cómo responder”, afirma Kapto. 

Cuando la autoridad del Partido se disolvió, el Estado la siguió. La reforma sin disciplina se convirtió en liquidación. 

UNA UNIÓN, QUINCE BANDERAS La URSS implosionó desde la periferia al permitir constitucionalmente que sus repúblicas se separaran. Y cuando el centro se debilitó, lo hicieron. Al respecto, el profesor Ma Rong, de la Universidad de Pekín considera que “incluso una cláusula de secesión simbólica puede convertirse en una verdadera daga cuando la autoridad central se desvanece”. La descentralización de Gorbachov permitió a los movimientos nacionalistas disolver legalmente la Unión. Pekín respondió rechazando el federalismo al estilo soviético. China reconoce la diversidad étnica, pero la soberanía es indivisible. La cohesión nacional es una línea roja. 

EXTRALIMITACIÓN, NO CERCO 

La URSS se agotó geopolíticamente, n un determinado punto, no solo fue superada en armamento, sino que se extendió demasiado tratando de igualar la presión imperial en términos imperiales. Con las carreras armamentistas, Afganistán, los subsidios del Estado clientelar, se agotó a sí misma. El gasto militar se elevó a un estimado del 15-17% del PIB soviético en la década de 1980, una asignación colosal que mató de hambre a los sectores civiles. 

El PCCh considera que esto es parcialmente autoinfligido: Occidente presionó, pero la URSS cayó en la trampa. La lección china: La fuerza comienza con el desarrollo, no con las ilusiones de confianza o la huella militar. 

GUERRAS DEL DÓLAR: 

Obviamente, el sector financiero de Estados Unidos contrubyó a quebrar la economía soviética. 

El PCCh también estudió cómo la URSS fue quebrada por las crisis del petróleo y la guerra crediticia. En la década de 1980, los ingresos del petróleo fueron el sustento de la URSS. Cuando la sobreproducción saudí, respaldada por Estados Unidos, hizo colapsar los precios, los ingresos soviéticos se desplomaron, tal como nos ocurrió en Venezuela en esa década: Fueron los años del “Viernes Negro y el famoso “el FMI me engañó”, de Jaime Lusinchi. 

Para el PCCh, la economía soviética era ‘frágil’ en la década de 1980, demasiado dependiente de las exportaciones de recursos y agobiada por costosas obligaciones. Desesperados, los líderes soviéticos recurrieron al crédito occidental, pero los préstamos, como siempre venían con condiciones: liberalización, privatización y caos. 

Lección fundamental: Nunca dejes que tu economía sea rehén de monedas extranjeras, mercados extranjeros o prestamistas extranjeros. EVOLUCIÓN PACÍFICA Además, Occidente ganó la guerra de la información. La URSS no solo perdió una batalla de armas. Perdió una batalla de ideas. El liberalismo occidental entró a través de la glasnost, las ONG, los disidentes y la infiltración cultural. El PCUS se desarmó ideológicamente y Occidente llenó el vacío. 

La eliminación por parte del PCUS del sello del marxismo y el leninismo en el campo ideológico liberó al demonio, que lo destruyó. El colapso de los pensamientos trajo el colapso del PCUS. Las ONG occidentales, los espías y los esfuerzos de propaganda incubaron una quinta columna pro-occidental dentro de la URSS. La seguridad ideológica es la seguridad nacional. Si tus enemigos le enseñan a tu juventud qué creer, ya has perdido. 

NADIE RESISTIÓ 

La lección final del colapso soviético es que, cuando llegó el fin, nadie defendió a la Unión Soviética. 19 millones de miembros del Partido renunciaron. Los militares no actuaron. El estado se evaporó sin resistencia. El Partido había muerto mucho antes de que se arriara la bandera roja. 

El PCCh ve esto como el final del juego de la rendición ideológica, la confusión estratégica y la reforma liberal: No la muerte por golpe externo, sino el colapso desde adentro: “Individuos desde Kruschev hasta Gorbachov lentamente distorsionaron, castraron, falsificaron y traicionaron la base teórica correcta establecida por Lenin para el PCUS. Si los cimientos no son fuertes, la tierra se mueve y la montaña tiembla. Habiendo perdido la base teórica del marxismo-leninismo, el colapso de la Unión Soviética era inevitable”.

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