La organización y constancia de este emprendimiento, los han llevado a escalar peldaños de crecimiento productivo importantes, para ellos y para la región
MARILYN MENDOZA ALMELLA
RNCC / FOTOS CORTESÍA
La Cooperativa Abeja Reina, no es solo una unidad de producción, es hoy el estandarte de cómo el conocimiento ancestral cuando se mezcla con la organización comunitaria, puede romper fronteras y alcanzar niveles de excelencia internacional.
“Este no ha sido un camino de azahar, sino de constancia, esfuerzo, trabajo y fe”, declaró Ligia Moreno, directora esta organización.
Bajo su guía y con un trabajo conjunto, la cooperativa ha logrado transformar la apicultura artesanal, en una cátedra de innovación y soberanía alimentaria, demostrando que desde un pequeño caserío se puede dictar la pauta del desarrollo rural en Venezuela.

Ver esta experiencia que se vive en el caserío La Fe del municipio Anzoátegui, del estado Cojedes, es ver la fuerza de las flores silvestres como el pilar de miles de abejas que transforman su esfuerzo en el más dulce ámbar de su miel.
CREANDO ALIANZAS
Uno de los logros más tangibles y recientes de la organización ha sido la expansión de su influencia, a través del compartir de saberes con estados hermanos. La Abeja Reyna, ha dejado de ser un tesoro local para convertirse en asesora estratégica interestatal. Tras tres años de guiar a productores en Guasdualito, la calidad de su trabajo llegó a oídos de la Gobernación de Apure.
Una oportunidad que los llevó a asumir importante retos mediante la asesoría técnica, cómo lo fue el diseño y ejecución de un apiario en las Unidades de Propiedad Social Agropecuaria (UPSA) de Apure. Durante este trayecto, también ofrecieron su aporte artesanal, mediante la creación y entrega de centrífugas artesanales propias, demostrando que la ingeniería popular cojedeña, está a la altura de las exigencias institucionales, comento la apicultora.
A su juicio, esta experiencia posiciona a Cojedes, como potencia apicultora, en el manejo de este rubro en otros estados del país.
UNA VOZ COJEDEÑA EN LA FAO
La proyección de la cooperativa ha alcanzado grandes estandartes, cómo lo fue la participación de Ligia en el encuentro de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) 2026.
En la Torre Europa de Caracas, y en representación de la Abeja Reyna, no solo fue espectadora, sino protagonista y panelista.
Este logro representa, no solo representa el reconocimiento a la cooperativa de la Abeja Reyna, sino el reconocimiento colectivo de la mujer rural como científica social y guardiana del ecosistema.

Ligia Moreno, durante su participación en el evento elevó ante los organismos internacionales la necesidad de validar el “saber empírico” como un título de honor.
En el espacio no habló solo de miel. Enfatizó la necesidad del reconocimiento de los saberes ancestrales que ayudan al desarrollo productivo y social, proyectando la economía autosustentable desde los territorios, al tiempo que conversó sobre los desafíos de producir en zonas rurales.
EL SELLO QUE MARCARÁ HISTORIA
El logro que marcará un antes y un después en la historia económica de la región y especialmente en la cooperativa La Abeja Reyna, es la reciente visita del Servicio Autónomo de la Propiedad Intelectual (SAPI). La supervisión del ente de debió a propósito de la organización cooperativista logró la obtención de la Indicación Geográfica Protegida (IGP), lo que colocaría a la miel de esta localidad, en el mapa de los productos de élite del estado venezolano. A todo ello, en la visita del SAPI, validó la historia de más de 40 años de apicultura en estos caseríos de La Fe, calificando el importante valor de la tradición de los habitantes de la zona.
El sello del IGP, protegerá la propiedad intelectual de los productores y garantizará que el mundo entero sepa que la miel de Cojedes, es única por su flora, su clima y sus métodos de extracción que respetan la vida del ecosistema.
Más allá de los números y los sellos, el mayor logro de la Cooperativa Abeja Reyna es el equilibrio. En un mundo que olvida la importancia de los polinizadores, estas mujeres y hombres en La Fe cuidan el motor que mantiene vivo el ecosistema. Cada gota de miel que sale de sus centrífugas, es un testimonio de amor por lo autóctono, un milagro de vida que hoy brilla con luz propia que esperan por la publicación de la Gaceta Oficial de su IGP, haciendo brillar cada vez más el corazón de Venezuela.

