Un testigo de los orígenes del Sistema Solar se encuentra actualmente bajo la mirada de la ciencia venezolana
GIULIAT NAVAS / JAIDARY MEJÍA / JOSÉ SÁNCHEZ / ANYELA ROJAS
CIDATA-OAN / RNCC / FOTOS CORTESÍA
Desde las cumbres del estado Mérida, un equipo multidisciplinario de la Fundación Centro de Investigaciones de Astronomía y Tecnologías Aplicadas (CIDATA) y el Observatorio Astronómico Nacional (OAN), liderado por Guiuliat Navas, se encuentra desentrañando los secretos de (856) Backlunda, un asteroide que funciona como una «cápsula del tiempo» de los materiales primitivos de nuestro vecindario cósmico. Este estudio busca comprender la evolución de los materiales primordiales que, tras 4.600 millones de años, aún custodian las claves fundamentales sobre el origen del agua y la vida en el Sistema Solar.
UN MENSAJERO DEL PASADO
Descubierto originalmente en 1916, el asteroide (856) Backlunda es un objeto oscuro y rico en carbono, clasificado como un asteroide de tipo C (carbonáceo). Con un diámetro aproximado de 50 kilómetros, este cuerpo es una pieza clave para comprender la composición del disco protoplanetario que dio origen a la Tierra hace más de 4.600 millones de años.
El asteroide presenta una morfología altamente irregular y facetada, alejándose de la forma esférica perfecta y asemejándose más a una roca angulosa o un fragmento de carbón. Esta apariencia concuerda con su naturaleza física: (856) Backlunda posee una reflectividad (albedo) extremadamente baja, reflejando solo entre 3% y 4% de la luz solar. Esta característica sugiere una superficie compuesta principalmente por silicatos hidratados y moléculas orgánicas complejas.

Para los científicos estos componentes son fundamentales, pues ofrecen pistas cruciales sobre cómo se distribuyeron el agua y los precursores químicos de la vida en los planetas interiores del Sistema Solar durante su formación temprana.
SOBERANÍA CIENTÍFICA DESDE EL OAN
Bajo la tutela del MINCYT, el grupo de investigación del CIDATA ha puesto en marcha una intensa campaña de observación desde el OAN para precisar las características físicas de este objeto. Desde diciembre de 2025 se mantiene un programa de seguimiento continuo del asteroide (856 Backlunda mediante el telescopio Reflector y la cámara Schmidt del OAN, realizando capturas sistemáticas con exposiciones de 120 segundos. La visualización de su movimiento en un lapso de 3,65 horas (Figura 2) ha sido fundamental para determinar sus posiciones astrométricas exactas, datos que se remiten periódicamente al Centro de Planetas Menores (MPC). Este esfuerzo de monitoreo constante no solo garantiza el registro oficial de la posición del asteroide, sino que constituye un aporte soberano al recálculo y refinamiento continuo de los elementos orbitales en las bases de datos internacionales.
Por otra parte, el equipo científico del CIDATA se encuentra analizando los datos observacionales recientes para refinar el periodo de rotación del asteroide (856) Backlunda, cuya estimación previa es de 12,08 horas. Estos resultados serán reportados al Centro de Planetas Menores (MPC), contribuyendo directamente a la actualización de la base de datos astronómica internacional y al avance en nuestra comprensión del Sistema Solar. Determinar con precisión el periodo de rotación de un asteroide es fundamental para la ciencia planetaria, ya que este parámetro permite inferir su estructura interna, distinguiendo entre cuerpos sólidos o agregados de escombros, y evaluar cómo la radiación solar, a través del efecto YORP, ha moldeado su evolución física a lo largo de millones de años. Además, conocer esta dinámica rotacional es indispensable para generar modelos de forma precisos que faciliten el mapeo de su composición superficial, y resulta crítico en labores de defensa planetaria, al predecir el comportamiento del objeto ante posibles maniobras de desviación.

En cuanto a su dinámica orbital, el asteroide (856) Backlunda se desplaza a una velocidad de 0,74»/min frente al fondo estelar describiendo una trayectoria elíptica (Figura 3) que completa en 3,8 años terrestres, posicionándose como un objetivo estratégico para el avance de nuestra comprensión del Sistema Solar.
CIENCIA PARA EL PUEBLO Y EL UNIVERSO
Este esfuerzo no es un hecho aislado. La observación de (856) Backlunda es parte de una política de Estado que busca democratizar el acceso al conocimiento. El trabajo realizado por Los investigadores del CIDATA demuestra que Venezuela posee la capacidad técnica, los equipos y el talento humano necesario para participar en las grandes preguntas de la ciencia planetaria (Figura 4).
Incluso los cuerpos más oscuros del cinturón de asteroides pueden iluminar los misterios más profundos de nuestro origen. Al estudiar estos «escombros» espaciales, el país no solo contribuye a la ciencia internacional, sino que fortalece su soberanía tecnológica y fomenta la curiosidad científica en las nuevas generaciones de venezolanos.
En conclusión, el riguroso estudio del asteroide (856) Backlunda, liderado por el equipo de investigación del CIDATA desde el Observatorio Astronómico Nacional, trasciende la simple observación astronómica para convertirse en un pilar de la soberanía científica venezolana. Al combinar técnicas avanzadas de astrometría y modelado de curvas de luz, este proyecto no solo garantiza la actualización de los catálogos internacionales del Minor Planet Center mediante el refinamiento de elementos orbitales y periodos de rotación, sino que también nos permite descifrar la historia geológica y composicional de los bloques primordiales que dieron origen a nuestro Sistema Solar.

