Durante la activación de la Sexta Línea Estratégica de Formación y Comunicación, el Ministro de Comunicación e Información destacó la valentía del pueblo venezolano para vencer el poder mediático que forma parte de la guerra híbrida contra la nación bolivariana
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RNCC / FOTO CORTESÍA
El Vicepresidente Sectorial de Comunicación y Cultura, y Ministro del Poder Popular para la Comunicación y la Información, Freddy Ñáñez, activó la Sexta Línea Estratégica de Formación y Comunicación: Calle, Redes, Medios, Paredes y Radio Bemba en el Teatro Municipal de Caracas. Esta línea forma parte de las siete estrategias definidas por el Presidente Nicolás Maduro para el desarrollo y la consolidación de la Revolución Bolivariana en 2026.
El Ministro Ñáñez destacó la valentía del pueblo venezolano para vencer el poder mediático que históricamente fue dirigido por los grandes empresarios para manipular la razón del ser humano. Aseguró que el Comandante Hugo Chávez hizo entender que era un deber de todos los revolucionarios el comunicar la verdad de lo que ocurre en Venezuela.

Al resaltar que la transformación es la palabra clave para construir un mejor futuro, el Ministro llamó a todo el país a construir una doctrina comunicacional propia ante las mentiras que tratan de imponer los imperios en los medios de comunicación.
Ñáñez aseveró que la era digital representa un cambio estructural en la humanidad, al cual se debe prestar mucha atención para fijar una posición firme. Esta convocatoria invita a entender el campo minado donde la ciudadanía y el país entero se sumergen a través de las redes sociales.
El Ministro alertó sobre el control geopolítico de estas plataformas, que a su juicio “están en manos del capitalismo tecnológico, es decir, el Pentágono y la Casa Blanca en Washington, quienes están en una ofensiva permanente contra la paz del pueblo y, además, contra la espiritualidad colectiva, el espíritu de lucha y la identidad individual.”
Tras relatar un ejemplo sobre los objetivos de estas redes, aseguró que estas plataformas se nutren de datos sobre lo que les gusta a las personas, detalles que son mercancía del capitalismo y que sirven para fortalecer la manipulación.

El titular del Minci explicó que esta nueva era digital implica un cambio de paradigma en el uso de herramientas tecnológicas y, además, una modificación en las estrategias del poder en el sentido del consumo. Es un cambio estructural que debe ser analizado y estudiado, pues tiene que ver con una estrategia del capitalismo global en una fase más agresiva y peligrosa.
Según el Ministro, el ideal de “modelo de éxito” se ha colocado en forma dosificada, constituyendo una “refinería cultural”. Quienes controlan el discurso hegemónico tienen las formas de llegar a trastocar la vulnerabilidad del ser humano.
El Ministro Ñáñez enfatizó que el pueblo venezolano ha demostrado estar preparado para la guerra psicológica.
“Hay que entender que en la era digital, todos damos la batalla y estamos conscientes y en buena medida preparados para asumir, cotidianamente, la batalla en esta era. Sino, pues, frente a la guerra psicológica, hubiésemos sucumbido”, destacó.

Asimismo, subrayó la importancia de la organización popular en este nuevo paradigma, considerado que “cada espacio que desde el Poder Popular se constituya y, sobre todo, cuando buscamos espacios que apuntan a la transformación, nos compromete aún más en este cambio de paradigma.”
Es crucial, concluyó el Ministro, construir una propia teoría y doctrina de la comunicación, además de una mirada crítica que permita ver las ventajas y desventajas que esta era puede ofrecer al pueblo organizado.
El Ministro finalizó recordando que hoy la Revolución cuenta con un documento extraordinario para el desarrollo de sus tesis: la comunicación en resistencia que surgió hace 25 años. Aseveró que el nacimiento de la Ley de Telecomunicaciones, estrategia impulsada por el Comandante Chávez, acortó las brechas y el monopolio comunicacional. Todos estos cambios, concluyó, nos hacen entender que la comunicación es un derecho, pero, sobre todo, un deber de todo revolucionario.

