Mandatarios expresaron su rechazo al despliegue militar y las ejecuciones extrajudiciales de Estados Unidos en el Caribe

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RNCC / FOTO CORTESÍA

“Somos de una región de paz y queremos permanecer en paz”. Con esta declaración contundente, el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva trazó este domingo una línea roja frente a las crecientes amenazas de intervención militar extranjera en América Latina.

Desde la cumbre que reúne a la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) con la Unión Europea, Lula denunció que “la amenaza del uso de la fuerza militar ha vuelto a formar parte del cotidiano” regional.

El mandatario brasileño no anduvo con rodeos: advirtió sobre el reciclaje de “viejas maniobras retóricas para justificar intervenciones ilegales”, en clara alusión a la histórica política intervencionista estadounidense.

La voz de Brasil no estuvo sola.

El vicepresidente cubano Salvador Valdés Mesa denunció los intentos de reactivar la Doctrina Monroe y fue directo: “Debemos actuar para detener la agresión y la infiltración militar”.

Cuba expresó además su solidaridad con Colombia, país que considera también víctima de presiones externas.

Para Valdés Mesa, los avances logrados en la asociación birregional “no son suficientes” y exigió compromisos más firmes en materia de cooperación y respeto a la soberanía de las naciones.

Por su parte, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, denunció una vez más las ejecuciones extrajudiciales en el mar Caribe y criticó que la integración latinoamericana actual es “más retórica” que eficiente.

El mandatario vinculó la violencia regional con un avance de la barbarie a nivel mundial y trazó un paralelo entre los ataques en Gaza y la situación en el Caribe, al afirmar que las bombas que caen en Gaza son de la misma fabricación que las que ahora caen en esta región.

En una carta a los asistentes al encuentro, el Presidente venezolano, Nicolás Maduro, advirtió contra el resurgimiento de la Doctrina Monroe, con la que Estados Unidos busca forzar cambios de régimen en países de América Latina para hacerse con sus inmensas riquezas y recursos naturales.

“No aceptamos que bajo eufemismos como ‘la seguridad’ o ‘la lucha contra el narcotráfico’, se pretenda imponer la vieja Doctrina Monroe que busca convertir a nuestra América en escenario de invasiones”, enfatizó.

Desde finales de agosto, Estados Unidos ha desplegado destructores, aviones de patrulla marítima y recientemente un portaaviones en aguas del Caribe. El Pentágono justifica esta operación como “una misión de interdicción marítima” contra redes internacionales de narcotráfico que —según Washington— operan desde Venezuela y otras zonas costeras de América del Sur.

Pero el operativo ha dejado decenas de muertos y embarcaciones destruidas en aguas caribeñas. Varios gobiernos de la región observan con preocupación la escalada de la presencia militar.

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