Israel ha incurrido en cuatro de las cinco etapas del Genocidio previstas y sancionadas en la Convención de Ginebra

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RNCC / FOTO CORTESÍA

En un informe que sacude la narrativa occidental en cuanto al derecho internacional y la diplomacia global, la Comisión Internacional Independiente de Investigación de la ONU sobre el Territorio Palestino Ocupado e Israel ha concluido que Israel ha cometido genocidio contra los palestinos en la Franja de Gaza. El demoledor informe, que insta a Israel y a los demás Estados a cumplir con sus obligaciones legales para detener estos crímenes y castigar a los responsables, fue publicado hoy y resume dos años de exhaustivas investigaciones.

La Comisión, presidida por Navi Pillay, ha concluido que las autoridades y fuerzas de seguridad israelíes han cometido cuatro de los cinco actos genocidas definidos en la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio de 1948. Estos actos incluyen matar, causar graves daños corporales o mentales, imponer condiciones de vida deliberadamente calculadas para destruir total o parcialmente a los palestinos, y aplicar medidas destinadas a impedir los nacimientos.

Según el informe, la evidencia de esta campaña genocida no solo se encuentra en las acciones militares, sino también en las declaraciones explícitas de las más altas autoridades civiles y militares israelíes.

 La Comisión afirma que el patrón de conducta de las fuerzas de seguridad en Gaza y la retórica de sus líderes indican una intención clara de destruir, de forma total o parcial, al grupo palestino en la Franja de Gaza. “La Comisión considera que Israel es responsable de la comisión de genocidio en Gaza”, declaró la presidenta Pillay, subrayando que “está claro que existe la intención de destruir a los palestinos en Gaza a través de actos que cumplen con los criterios establecidos en la Convención sobre el Genocidio”. Añadió que la responsabilidad de estos “crímenes atroces” recae directamente en las autoridades israelíes de más alto nivel, quienes han orquestado esta campaña durante casi dos años.

El informe también concluye que Israel ha fallado en su deber de prevenir y castigar el genocidio, al no investigar estos actos ni enjuiciar a los presuntos autores.

Para llegar a estas contundentes conclusiones, la Comisión examinó un amplio conjunto de evidencias, desde las operaciones militares israelíes hasta el comportamiento de sus líderes entre el 7 de octubre de 2023 y el 31 de julio de 2025. Al analizar los actos genocidas, se evaluaron las operaciones que han causado la muerte y graves daños a un número sin precedentes de palestinos, la imposición de un asedio total con el bloqueo de la ayuda humanitaria que ha provocado hambruna, la destrucción sistemática de los sistemas de salud y educación, los actos de violencia sexual y de género, los ataques directos a niños, y la destrucción de sitios religiosos y culturales. Además, se consideró el desprecio a las órdenes de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) como una prueba de la intención de continuar con estos actos.

La Comisión aplicó el criterio de la “única inferencia razonable” para establecer la intención genocida. Analizó las declaraciones de las autoridades israelíes, considerándolas como “evidencia directa” de esta intención. Al mismo tiempo, el patrón de conducta, como la imposición de condiciones de vida inhumanas y la inanición deliberada, llevó a la Comisión a la “única inferencia razonable” de que la operación militar no busca un objetivo defensivo, sino la destrucción del grupo palestino.

“Israel ha ignorado flagrantemente las órdenes de medidas provisionales de la Corte Internacional de Justicia y las advertencias de los Estados miembros, las oficinas de la ONU, las organizaciones de derechos humanos y los grupos de la sociedad civil”, afirmó Pillay.

La Comisión concluye que las autoridades israelíes no han tenido la intención de cambiar su curso de acción, sino que han persistido en su “campaña genocida en Gaza durante casi dos años”. Por ello, el informe exige a Israel que ponga fin de inmediato al genocidio y cumpla con las órdenes de la CIJ. El informe concluye que el Estado de Israel es responsable por la falta de prevención y por la comisión de genocidio, así como por no castigar a los perpetradores. Asimismo, la Comisión señala a personas específicas.

El informe concluye que el presidente israelí Isaac Herzog, el primer ministro Benjamin Netanyahu y el entonces ministro de Defensa Yoav Gallant han incitado a la comisión de genocidio. La Comisión también sugiere que se evalúen las declaraciones de otros líderes políticos y militares israelíes.

Finalmente, la Comisión hizo una serie de recomendaciones a los Estados Miembros de la ONU. Les instó a poner fin a la transferencia de armas y equipos a Israel que puedan ser utilizados en la comisión de actos genocidas. También les pidió que actúen para evitar que personas o empresas en sus jurisdicciones participen en la incitación o ayuda para cometer genocidio, y que tomen medidas para garantizar la rendición de cuentas a través de investigaciones y procedimientos legales.

“La comunidad internacional no puede permanecer en silencio sobre la campaña genocida lanzada por Israel contra el pueblo palestino en Gaza”, sentenció la presidenta Pillay, añadiendo que “cuando surgen señales claras y evidencia de genocidio, la ausencia de acción para detenerlo equivale a complicidad”.

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