Entre 2005 y 2023, el ritmo de elevación se duplicó y alcanzó una media de 3,94 milímetros por año

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RNCC / FOTO CORTESÍA

El ritmo de aumento del nivel del mar se ha más que duplicado en las últimas décadas, un fenómeno que ha causado profunda preocupación en diferentes escenarios internacionales y que llevó a los países a adoptar ayer en la 81a Asamblea General la Declaración de la ONU sobre el aumento del nivel del mar para blindar a las comunidades más vulnerables.  

El texto acordado tras meses de negociaciones intergubernamentales impulsa la observación científica, el perfeccionamiento de modelos y la optimización de sistemas de alerta temprana para prever con exactitud los impactos venideros. Esta información permitirá planificar puertos, hospitales, redes energéticas y sistemas de transporte conforme a los cambios proyectados.  

Junto a la obra gris, la estrategia prioriza la resiliencia natural mediante la restauración y defensa de ecosistemas vitales como manglares, arrecifes de coral y humedales, elementos clave para amortiguar inundaciones y tormentas severas.  

La declaración exige incrementar de forma urgente los recursos públicos y privados destinados a los países en desarrollo, con especial atención en los pequeños Estados insulares y las naciones menos adelantadas, y procurar agilizar el acceso a los fondos internacionales.  

Un estudio realizado por investigadores de China, Estados Unidos y Francia, publicado recientemente en Science Advances, alerta que el aumento del nivel del mar se está acelerando drásticamente. Entre 2005 y 2023, el ritmo de elevación se duplicó y alcanzó una media de 3,94 milímetros por año.  

Este fenómeno climático global expone a millones de personas a la pérdida de sus hogares y a la contaminación de sus reservas de agua dulce.  

Los investigadores subrayan que el cambio climático ya no tiene marcha atrás. Debido a la inercia del propio planeta, las temperaturas y sus efectos continuarán en ascenso durante las próximas décadas, incluso si el mundo frena por completo las emisiones contaminantes de forma inmediata.  

Uno de los peligros más silenciosos es la intrusión salina. Cuando el nivel del mar sube, el agua salada penetra en los acuíferos subterráneos de la costa. Este proceso contamina las fuentes de agua dulce esenciales para el consumo humano y la agricultura, lo que inutiliza tierras de cultivo completas.  

La elevación del agua acelera la erosión de las playas y litorales. Esta pérdida afecta de forma directa a los manglares y arrecifes de coral. La desaparición de estos hábitats es crítica, ya que ambos funciona 

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