JAVIER ESCALA
RNCC

Hablar de Luis Razetti es recordar a un prominente hombre de ciencias, entregado al desarrollo sanitario del país y a la formación médica de nuevas generaciones. Hijo de un comerciante italiano, Luigi Razetti, y de la nieta del ilustre José Miguel Sanz, Emeteria Martínez Sanz, nació el 10 de septiembre de 1862 en la esquina del Conde en Caracas. A los 22 años egresó de la UCV como doctor en Medicina y Cirugía. Comenzó su labor médica en Lara, Zulia y Los Andes desde 1884 a 1889. Entre 1890 y 1893 hizo en Francia una especialización en cirugía y obstetricia e incorporó la influencia de esa escuela en su pensamiento.  

El doctor Razetti fue un evolucionista convencido que contrarió la idea creacionista de su colega y gran amigo José Gregorio Hernández. Fue admirador de Charles Darwin, Santiago Ramón y Cajal y Ernst Haeckel. En 1893 inició, hasta su muerte en 1932, una gran e inolvidable labor científica. Fue fundador de la Sociedad de Médicos y Cirujanos, dirigió la Gaceta Médica, estableció la enseñanza clínica en la UCV, los concursos del internado y externado de los hospitales, la reforma de las cátedras de Anatomía y Medicina Operatoria, la fundación del Colegio de Médicos de Venezuela y de la Academia Nacional de Medicina.  

Además, creó el Congreso Venezolano de Medicina, fundó el Instituto Anatómico, ejerció como jefe de la cátedra de Clínica Quirúrgica en el Hospital Vargas y estableció la primera clínica privada de Caracas en 1911. En 1908 fue rector de la UCV y más tarde presidente de la Junta de Socorros durante la gripe española de 1918.  

Como académico dejó numerosas obras, todas relevantes para conocer el estado sanitario y los avances médicos del país a inicios del siglo XX. Estos textos fueron compilados en 9 tomos por la Presidencia y el Ministerio de Sanidad entre 1962 y 1974. En 1924, Razetti debió exiliarse a Curazao por llamar la atención sobre el crecimiento de la mortalidad infantil en Caracas. En 1925 regresó y continuó ejerciendo sus labores hasta morir. Diría en sus memorias: “He consagrado mi vida al trabajo, al cultivo de espíritu y al culto de mi hogar; he respetado la ciencia; he amado a mi Patria con orgullo y deseo de engrandecimiento; he procurado hacer todo el bien posible y nunca he sentido la tristeza del bien ajeno”. Fue un afanado por el progreso social y científico de Venezuela 

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