MILAGRO OSTO
RNCC / FOTO CORTESÍA
No hace falta ir muy lejos en la memoria para encontrarnos en aquellas dificultades de años pasados, enfrentando una escasez inducida que buscaba quebrar la voluntad del Pueblo a través del desabastecimiento de productos básicos y para nadie es un secreto que, en aquel entonces, fuimos nosotras, las mujeres, las principales garantes de la calma y la paz, administrando la crisis con una paciencia heroica en cada hogar.
Recordar ese escenario de colas y sacrificios es vital para entender por qué la estabilidad y la soberanía que hoy defendemos son nuestro activo más preciado ante quienes pretenden devolvernos al caos, en medio de ese asedio implacable, el Gobierno Bolivariano se mantuvo como el principal garante de la paz, sosteniendo con firmeza las políticas de atención directa al trabajador y protegiendo al pueblo cuando más arreciaba la tormenta económica.
Hoy vemos con preocupación cómo a través de las redes sociales, ciertos dirigentes sindicales ya han asumido una actitud que raya en la irracionalidad, es lamentable ver a personas que dicen representar a los trabajadores, exigiendo de forma irresponsable montos de 500 o 1000 dólares, cifras que ellos mismos saben técnicamente insostenibles bajo el actual asedio financiero y les aseguro que es una postura, que el pueblo rechaza contundentemente, parece más un guion pagado para generar falsas expectativas y desestabilización que una verdadera lucha gremial. Al utilizar las plataformas digitales, los medios de comunicación para sembrar descontento, estos dirigentes se alejan del sentir del pueblo de a pie, convirtiéndose en voceros de una estrategia antipatriótica que ignora el daño real causado por las sanciones que ellos mismos, en muchos casos, han callado o justificado.
El anuncio de la Presidenta, Delcy Rodríguez, sobre un aumento responsable, marca una ruta de honestidad y compromiso frente a estos ataques mediáticos, siendo el reconocimiento de que, a medida que se logran levantar las medidas coercitivas unilaterales, los beneficios deben llegar a la clase obrera de forma progresiva
El pueblo venezolano no se deja engañar por campañas en redes; sabe que las sanciones han sido una pesadilla real y que la recuperación económica requiere pies de plomo para ser duradera. Si bien todos aspiramos y merecemos sueldos que garanticen no solo la alimentación, sino también la recreación y la vestimenta, la salud, la educación, entre otras necesidades, entendemos, que la justicia social solo es posible si se construye sobre bases sólidas y no sobre el populismo irresponsable de quienes buscan encender el país desde una pantalla.
El pueblo, sobre todo nosotras las mujeres rechazamos cualquier intento de utilizar nuestras necesidades para generar desorden.
Nuestra soberanía no se negocia y nuestra tranquilidad no se vende por promesas vacías de quienes hoy actúan de espaldas a la realidad de la nación. Por ello, el llamado es a la unidad inquebrantable de los movimientos sociales y de todas las mujeres patriotas para mantenernos en alerta permanente. Debemos ser vigilantes activos ante estos dirigentes que pretenden generar caos bajo la excusa económica, defendiendo con conciencia y trabajo el camino de la responsabilidad, que es el único que garantiza la prosperidad verdadera para nuestras familias.

