Con la fe puesta en Dios y la firme convicción de que la superación nace de la constancia, esta joven sancarleña transformó la adversidad en oportunidad emprendedora
ANA PÉREZ
RNCC / FOTOS CORTESÍA
Lo que inició como una labor con retazos de tela para confeccionar ropa infantil y tapabocas durante los momentos más críticos de la pandemia, se convirtió hoy en una realidad productiva bajo su propia firma de corte y costura.
A sus 17 años, esta joven nacida en San Carlos el 28 de marzo de 2003, comenzó a forjar su camino creyendo en el valor del trabajo propio.

“Mi emprendimiento se llama DYuri y está dedicado al corte y costura. Este sueño nació cuando fui ayudante, replicando prendas; allí aprendí a desarrollar mis habilidades y creatividad”, relató.
DE LA CRISIS A LA PRODUCTIVIDAD
Durante el confinamiento por el Covid-19, Graterol aprovechó el resguardo para perfeccionar su técnica. En ese periodo, logró confeccionar y vender aproximadamente mil tapabocas, lo que generó ingresos que servirían de base económica para su proyecto.
Posteriormente, con la elaboración de prendas para bebés (tallas 0 y 1) hechas con retazos de calidad, acudía al mercado local para ofrecer sus prendas.
“En las mañanas vendía mis creaciones en un puesto en el centro de San Carlos y por las tardes me dedicaba a coser para reinvertir el dinero. Hoy, ese esfuerzo es una realidad”, recordó con satisfacción.
FORMACIÓN Y TALENTO REGIONAL
Aunque su formación ha sido mayormente empírica y perfeccionada con una experiencia laboral en la ciudad de Valencia, Graterol demuestra un manejo impecable de acabados en diversos textiles.

Actualmente, su creación incluye desde vestidos de gala en telas como organza y chifón, hasta lencería para cunas y uniformes institucionales personalizados con logotipos.
“He diseñado vestidos de novia para boda civil, sets de cuna que incluyen cobijas, almohadas y mosquiteros. Cada pieza me ha dado la confianza y seguridad para seguir creciendo en este oficio”, explicó la emprendedora, quien actualmente cursa estudios de Educación en el estado Carabobo, financiando su carrera con los ingresos de su taller.
APUESTA POR VENEZUELA
Para Yurianny, el apoyo familiar y la fe han sido pilares fundamentales para pasar de una máquina de coser sencilla a un taller con mayor capacidad operativa. Su visión va más allá del beneficio personal, pues se considera parte de una generación que apuesta al crecimiento económico del país.
“Yo creo y apuesto por mi país; somos el futuro y, si cada uno hace lo que le corresponde, seguiremos construyendo la mejor nación”, afirmó con determinación.
Finalmente, envió un mensaje de motivación a la juventud cojedeña:

“Hay muchas personas con dones para tejer, dibujar o bordar que menosprecian su talento. Si le das el valor y la dedicación necesaria, puedes ser un ejemplo de vida. Lo importante es confiar en tu trabajo y hacerlo bien, sin importar lo sencillo que parezca”.
De esta manera Graterol muestra el reflejo de una juventud con un nivel de conciencia, que inspira y se esfuerza para seguir aportando a la transformación y al crecimiento económico del país.

