El archivo de la artista es una bitácora de la cultura regional, en la que el teatro sigue siendo su hogar y el cine asoma como su nueva frontera
MARILYN MENDOZA ALMELLA
RNCC / FOTOS CORTESÍA
En Cojedes el sol parece encender la pasión de su gente y si de pasión se trata Milagros Josefina Flores Aponte, es una mujer cuya vida esta llena de actos, escenas y aplausos. Su espíritu le hace honor a su apellido paterno, floreciendo como flor silvestre al camino de su andar dejando huellas bonitas en imborrables en su trayectoria en las artes escénicas.
Con más de 42 años de trayectoria, esta primera actriz de voz dulce, pero de una firmeza inquebrantable ha demostrado que el arte no es solo un oficio, sino un destino que se abraza con el alma desnuda.
El archivo de Milagros, es una bitácora de la cultura regional. Sus inicios se remontan a los 9 años, bajo la tutela del profesor Rafael Arias. Desde aquellas primeras obras escolares, además de pasearse por interpretaciones de Herodías y Salomé en el Viacrucis Viviente de Tinaco, hasta su paso por agrupaciones icónicas como Rejas y Bisagra, su evolución ha sido un proceso de depuración técnica.
Ha interpretado grandes obras de la dramaturgia desde la intensidad de Aquiles Nazoa hasta la crudeza de César Rengifo. Llevándola al pasar de los años al ascenso constante en imparable, especialmente luego de haber cursado estudios en la Compañía Regional de Teatro de Cojedes en 1997 en las artes escénicas.
Milagros, es una mujer fascinante y apasionada que ha dado vida a personajes icónicos, desde la enloquecida Brusca Ramírez, en la obra: “Lo que dejó la tempestad”, hasta la desgarradora Nidia, “Bajo el velo negro”, una interpretación que ha dejado al público sumido en lágrimas y reflexiones.

“Para mí, el teatro lo es todo, es satisfacción, es alegría. Si volviera a nacer, le pediría a Dios, sentir lo mismo por la actuación; es una emoción hermosa que te permite transportar al espectador a otros mundos”, refirió la actriz.
Durante todos sus años de trabajo a viajando a diversos estados del país, pero esta mujer no se detiene.
En 2022, el cine llamó a su puerta de la mano del profesor Moisés Pérez, debutó en el largometraje “El Carupanazo”, rebeldía necesaria. Desde entonces, su rostro ha iluminado producciones como “Entrevista con el difunto” y los premiados cortometrajes “Oscura Oferta” y “Sombras en la Ventana”. Este último, bajo la dirección de Leonardo Prémoli, ya cosecha éxitos internacionales en Ecuador, un triunfo que comparte con orgullo junto a su nieta, su compañera de escena.
Milagros, comenta que la vida de un artista esta llena de anécdotas que comparten con otros colegas y que guardan como tesoros, dijo con amor como quien tiene el alma llena de sentimientos. Recuerda con un nudo en la garganta aquella función “Finca Llanera”, donde su hijo mayor de apenas tres años, rompió en llanto al verla “morir” en escena, atravesada por una daga de utilería.
“Él no entendía que era teatro”, relata con una sonrisa cómplice. Fue ese mismo amor maternal el que la impulsó a profesionalizarse sin descanso, obteniendo títulos en Derecho y Educación Cultural, demostrando que nunca es tarde para florecer.
Hoy Milagros es una artista integral posicionada como primera actriz de carácter, locutora, cantante del coro municipal “José Laurencio Silva” y pintora empírica. Su legado no se limita a su brillante interpretación como artista; se expande en su rol como asistente de dirección y productora en Premoli Films Production, donde ya prepara nuevos desafíos para este 2026, como “Cabos Negros” y “El de Canillas Largas”.
La artista, dice estar feliz orgullosa de ser hija de María Antonieta Aponte y del recordado muralista Salvador Flores, Milagros heredó la sensibilidad del trazo de su padre y la mirada profunda de su madre.
Aunque en su juventud intentó esquivar el llamado a la educación, el destino la llevó de vuelta a las aulas. Hoy la mujer que alguna vez “huyó” de la docencia, es Magíster en Gerencia Educativa y subdirectora académica de la Escuela Primaria Bolivariana “Pedro Duarte”, donde utiliza el teatro como una herramienta de resiliencia y autoconfianza para sus alumnos.
Confiesa, que está pronto a las puertas de su jubilación en el sistema educativo, pero aún así no piensa en el descanso, sino en la siembra de seguir aportando al arte y educación a los niños y jóvenes de su Pueblo amado.
Su gran proyecto y anhelo, es la creación de una Escuela de Artes Escénicas para niños y jóvenes. Cree fervientemente que el arte es el antídoto contra el ocio y la vía más pura para que los jóvenes cojedeños descubran su talento innato.
“Los docentes debemos ser estratégicos para direccionar a los jóvenes por el buen camino”, afirma con serenidad y la experiencia que la caracteriza. Para ella, un aplauso sigue siendo la “vitamina para el alma” y su motor para seguir creando.
Milagros Flores, es en esencia, un baluarte vivo. Una mujer que ha sabido equilibrar la rigidez del derecho, la responsabilidad de la gerencia educativa y la libertad absoluta del escenario.

Su trabajo la ha llevado a ser merecedora de diversos reconocimientos y méritos. Recientemente ganadora del Festival “Alegría con nombre de Mujer”, con el audiovisual “Bajo el Velo Negro”, asimismo un importante reconocimiento internacional en la Selección oficial en festivales de cine en Ecuador, con el corto “Sombras en la Ventana”.
Milagros Flores, no solo actúa en ella habita la cultura y en este 2026, su voz sigue siendo el eco necesario de una región que se niega a olvidar su identidad.

