Compartir conocimientos y saberes es parte de la escénica motivacional de este cultor multifacético, para seguir construyendo generaciones futuras
MARILYN MENDOZA ALMELLA
LA INVENTADERA / RNCC / FOTOS CORTESÍA
Escuchar a Juan Carlos Jiménez relatar su historia te remonta a un bosque libre y sereno, lleno de infinitas historias que reposan en los libros donde las letras flotan entre la mirada y susurra entre tus oídos, donde la melodía es el suspenso de lo que te espera en la siguiente línea. Ansioso de saber el porvenir que se marca entre la tinta, papel y las letras.
Juan Carlos, es un hacedor de cultura que ha convertido el arte, la literatura y la enseñanza en los pilares fundamentales de su vida.
Cercano a recibir su jubilación del Instituto de Cultura y lejos de pensar en el retiro absoluto, su mirada se proyecta con la misma ilusión de aquel joven que comenzó a descubrir el mundo a través de la lectura.
El romance de Juan Carlos con las letras comenzó en su adolescencia, en una época en la que las lecturas llegaban en formato de novelas de vaqueros, suplementos ilustrados y cómics. Aquellos impresos encendieron una chispa que pronto encontraría guía formal durante sus años de bachillerato.
En esa etapa escolar, un ilustre y culto profesor de historia y literatura llamado Octavio Páez, marcó un antes y un después en su formación. “Aprendí mucho de él, a leer literaturas mayores, a autores rusos. Luego fui leyendo autores universales y nacionales como Rómulo Gallegos, como píldora inicial, también el novelista Julio Garmendia, y así fui descubriendo otros autores”, recuerda con gratitud.
Para él, el mundo de los libros es tan amplio como intangible: “He asumido la literatura como un acto de placer y hasta de cierta forma hasta un refugio… Uno como lector y escritor se refugia en el mundo de la ficción”. A diferencia de otras disciplinas más tangibles como la historia o la ciencia, define a la literatura como un espacio fértil de sueños y fantasías que enriquece el espíritu.
El camino cultural de Juan Carlos se expandió rápidamente hacia el teatro desde sus años universitarios, donde dio sus primeros pasos de la mano de conocimientos empíricos. Años después, radicado en Cojedes, su compromiso con las tablas se consolidó al formar parte de la prestigiosa Compañía Regional de Teatro, destacándose como actor en importantes puestas en escena que dejaron huella en la región.
En paralelo, incursionó en la fotografía y la operación de cámara. Lejos de ufanarse de pergaminos, mantiene una filosofía humilde frente al saber:
“Por mucho que uno sepa de un oficio, siempre hay que considerarse un aprendiz, porque cada día uno aprende nuevas cosas y enseña nuevas cosas”, dijo con sencillez.
Ese espíritu generoso lo ha llevado a compartir sus saberes mediante talleres de iniciación a la fotografía y video, creación literaria, animación a la lectura, cultivo de bonsái y elaboración de títeres, además de ofrecer conversatorios literarios y sesiones de cuentacuentos.
Su pluma también ha cosechado frutos memorables. En 1996, obtuvo el primer lugar en el concurso literario auspiciado por el Círculo de Escritores del Estado Cojedes gracias a su cuento fantástico “El Asilo de las Sirenas”. Sus textos han encontrado vitrina en medios impresos y revistas de referencia regional como el diario Las Noticias de Cojedes, la revista Tirigua y el Diario Ciudad Cojedes, el hoy Red de Noticias Ciudad Cojedes.
UNA ANÉCDOTA INOLVIDABLE
Entre sus recuerdos atesorados con más picardía y simpatía, destaca un episodio ocurrido en 1977, cuando cursaba estudios en el Tecnológico de Calabozo. La Casa de la Cultura local realizaba la premiación de su concurso literario anual y entre los invitados especiales se encontraba el consagrado escritor Salvador Garmendia.
En ese entonces, con apenas 20 años y volcado principalmente al teatro, Juan Carlos aún no había leído la obra del autor homenajeado. Sin embargo, en aquellos días circulaba con enorme fuerza la película Juan Salvador Gaviota. En una confusión tan inocente como memorable, asoció el título del filme filosófico con el apellido del escritor.
Durante la recepción posterior, se acercó a Garmendia y lo felicitó efusivamente por la película. El autor, desconcertado, lo miró con fijeza y le aclaró que él no escribía libretos para ese tipo de cine, revelándole con sencillez que su experiencia en los medios provenía de las radionovelas de las décadas de los cuarenta y cincuenta, de las cuales fue uno de los principales libretistas. Lejos de incomodarse, Garmendia soltó una risa compasiva y amable ante la ocurrencia del joven.
SEMBRANDO FUTUROS
Hoy en día a su pronta jubilación institucional, su mayor entusiasmo se concentra en el municipio Tinaco, donde impulsa un proyecto de gran calado social a pequeña escala. Actualmente, tutela a tres grupos de niños lectores con la meta firme de ampliar la cobertura y sembrar amor por los libros en las nuevas generaciones.
Inspirado en la máxima de Jorge Luis Borges, de que antes de ser escritor hay que ser lector. Juan Carlos, comprende que el hábito lector es la semilla de todo futuro creativo: “A medida que tengamos más jóvenes lectores, serán escritores potenciales en el futuro”, afirmó. Auspiciando el impacto que ya es visible en las aulas y comunidades, donde los niños no solo solicitan libros, sino que los comentan y conversan sobre ellos con genuina pasión.
Juan Carlos Jiménez continúa así su andar fiel a las letras, enamorado del bonsai, eternamente agradecido con el arte y convencido de que no hay mayor satisfacción en la vida que la labor cumplida con vocación y amor por los suyos.
Una vida dedicada al amor por la cultura
Juan Carlos Jiménez León, nació en el caserío La Danta, cerca de Tinaco un 13 de agosto de 1955, es el séptimo de diez hermanos; fueron sus padres Esther León y Pedro Jiménez. Luego de un tiempo se mudaron a Tinaco, donde estudio primaria en el Grupo Escolar “José Laurencio Silva”. Posteriormente cursó secundaria en lo que es hoy la Escuela Técnica Agropecuaria San Carlos. Seguidamente se dirigió al estado Guárico, dónde estudió Administración de Empresas en la Universidad Tecnológica Territorial, profesión que desempeñó en empresas del ámbito agropecuario.
En el campo cultural este hombre culto por experiencia y formado con vocación tiene más de 50 años en diversas áreas, enfocado en su mayor debilidad y pasión en el área literaria de la lectura y la escritura. Pero también posee importantes conocimientos en el lente fotográfi co, teatro y en el arte milenario del bonsai.
El primer lugar donde marcó su huella en el mundo cultural fue en Calabozo, a través de su incursión en el ámbito teatral en la época universitaria. Ahí fue miembro y fundador del grupo de teatro universitario bajo la dirección del maestro Ali Contreras.
También fue miembro fundador del grupo de teatro “Garabato” de Calabozo, además fue fundador del Frente de Cultura Popular del estado Guárico y secretario de Cultura del Centro de Estudiantes del Tecnológico de Calabozo. Dando un salto evolutivo y de gran signifi cado en su tierra natal Cojedes, donde ha sido parte del grupo teatral “Rejas” de Tinaco; miembro del grupo teatral “Arcilla” e integrante de la Compañía Regional de Teatro.
Pasando por escalones que han servido de experiencias, conocimientos y aprendizaje que han enriquecido su colección de su biblioteca de experiencias vividas de lo que ama. Este abanico de oportunidades se inició en instituciones gubernamentales desempeñándose como: Monitor del Plan Lector de Fundalectura, Promotor de Lectura en Zonas Rurales, proyecto auspiciado por el Instituto Autónomo Biblioteca Nacional; Coordinador del Departamento Audiovisual del Instituto de Cultura; Coordinador del Departamento de Literatura del Instituto de Cultura y actualmente atiende el cargo de Productor Literario del mismo instituto con el fi n apoyar a las bibliotecas de Tinaco en la promoción de la lectura.
Siguiendo su trayectoria sumó otras páginas a su formación con su participación en el Diplomado en Literatura Oral Latinoamericana por la Universidad de Temuco en Chile (una beca del departamento de asuntos culturales de la OEA), Curso de Lengua y Cultura Portuguesa en el consulado portugués en Valencia, además del Diplomado en Historia Insurgentes por la Unellez

