Tiene más de 25 años sanando y formando a su gente en investigación en herbolaria y medicina natural, temas ancestrales que aprendió de manera autodidacta y que desarrolló hasta hacerlos su profesión
Marilyn Mendoza Almella / LA INVENTADERA / RNCC / FOTOS CORTESÍA
Las plantas y sus propiedades curativas forman parte de la cultura ancestral venezolana. Tras la colonización española este conocimiento se dejó en pausa por un tiempo, producto de la imposición de un modelo evolutivo y rentista científico; sin embargo, la ciencia médica nunca ha descartado que la base principal de los medicamentos procesados proviene de las plantas naturales y del entorno biológico.
Hace más de 40 años un niño curioso comenzó a honrar el legado vivo de su abuela en los campos llaneros. Hoy ese niño convertido en un hombre de ciencias es Pedro Ramón Herrera Herrera, conocido y respetado popularmente en toda su región como “Pedro, El Naturista”. Su profundo amor y su inquebrantable pasión por el universo botánico lo llevaron a estudiar formalmente la carrera de licenciatura en Botánica Tropical en la Universidad Nacional Experimental de los Llanos Occidentales “Ezequiel Zamora” (Unellez), un paso que dio fruto producto de su fascinación de vida por la botánica y la medicina natural.
Pedro siempre había tenido el firme anhelo de atender el tema de la botánica natural de manera profesional, bajo una estricta ética.
Al transcurrir los años y llegar el momento de su jubilación de las fuerzas de seguridad, su anhelo de juventud seguía intacto y latente. Ya con su propia tienda naturista en escena —un espacio de atención que siempre ha cuidado y respetado al máximo— un día su primo Williams Zambrano, profesor de la Unellez San Carlos, le comunicó una noticia que cambiaría su destino: “Pedro, están ofertando formalmente la carrera de botánica tropical”. La alegría de Pedro emergió de inmediato: “Dime qué necesito llevar, dime todo lo que hay que hacer, porque ahí estaré yo”. Ese momento esperado finalmente llegó y hoy Pedro, tras años de intensos estudios teóricos y prácticos, logró alcanzar su gran sueño y honrar su verdadero amor.
De la raíz familiar al rigor científico del laboratorio
La historia de Pedro, es un viaje de persistencia y profunda pasión, guiado en sus inicios por los sabios consejos de su primera mentora: su abuela, Joaquina Herrera de Rodríguez. Una mujer respetada que custodiaba un vasto conocimiento empírico sobre la vegetación local en el municipio Tinaco. En ese mismo lugar actualmente Pedro hace vida en su tienda naturista.

Su contacto directo con la tierra y el diverso mundo de las plantas brotó a la temprana edad de 13 años. Esa pasión nació y nunca se desvaneció en su espíritu de adultez, más bien se fortaleció.
Tras cursar con éxito su bachillerato, la vida lo condujo temporalmente por rumbos de la disciplina castrense en la escuela de formación de la Guardia Nacional durante dos años. Al egresar, fue seleccionado para servir en el estado Bolívar, un destino geográfico que resultaría crucial para su propósito botánico. “Inesperadamente, en ese momento mi historia se unió con mi verdadero propósito de vida; ahí conocí al doctor Alexis Adarfio, un reconocido homeópata y naturópata que se convirtió en mi siguiente gran mentor, orientándome con paciencia y enseñándome los términos técnicos correctos de la medicina natural”. Fue justamente Adarfio quien le regaló sus primeras guías formales de estudio.
Aquella chispa encendida de la infancia se transformó con los años en un fuego profesional que hoy ejerce con absoluta responsabilidad. Durante más de 25 años se dedicó a orientar de forma empírica en el área de la medicina natural, un ejercicio respaldado por su constante documentación e investigación en enciclopedias médicas completas de hasta 12 tomos sobre diversas patologías.
En el año 2021 el actual experto de sumó a la fila de 60 estudiantes por optar al título de licenciado en Botánica Tropical, pero las altas exigencias académicas de la carrera actuaron como un filtro implacable a lo largo de los semestres. Estas duras escenas no opacaron el propósito de Herrera, quien logró investirse con su toga y birrete entre apenas seis nuevos Botánicos Tropicales, quedando registrado en la historia institucional como el único caballero egresado de su promoción junto a sus estimadas colegas: Magaly, Esther, Inírida, Yadira y Geila.
No obstante el rigor científico tocó de lleno la ventana de Pedro, durante su trayecto universitario. Fueron cinco años de prácticas profundas y exigentes en diferentes áreas de laboratorio, análisis minucioso y a nivel microscópico la taxonomía de las plantas, desde la estructura celular del tallo y la raíz, hasta el desarrollo biológico de la flor y el fruto.
Esta rigurosa labor de investigación y análisis científico bajo condiciones controladas por los profesores indujo a Pedro a amar aún más lo que ya palpitaba en su corazón.
Para Pedro “El Naturista”, su título de licenciado es solo un peldaño más en su incansable búsqueda de conocimientos. Su sólida formación científica occidental se ha venido complementando de forma constante con el estudio de la medicina tradicional de otras latitudes de renombre mundial. En este sentido ha culminado con éxito dos congresos internacionales y tres simposios especializados enfocados en la Medicina Tradicional China, eventos académicos avalados formalmente por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).
Uno de sus logros más significativos en esta área fue su participación activa en el 2do Congreso Internacional de Medicina Tradicional China (Sagrado Femenino), una experiencia de alto nivel que agradece profundamente y que le permitió expandir su visión terapéutica integradora.
Esta amalgama entre el saber tradicional y la validación científica le ha permitido mantener con éxito por más de 7 años su propia casa naturista en Tinaco, la Tienda Naturista “Pedro”. En este centro de atención comunitaria Pedro no solo orienta a sus clientes con la ética heredada de sus estudios académicos, sino que garantiza la máxima calidad en los tratamientos que ofrece. Actualmente, se encarga personalmente de viajar a las ciudades de Maracay y Valencia para buscar y seleccionar medicamentos fitoterapéuticos elaborados por laboratorios reconocidos y plenamente confiables bajo las normativas nacionales.
La labor del botánico ha trascendido los mostradores de su tienda y las paredes de los laboratorios universitarios para convertirse en un verdadero pilar político-social en su región. Herrera, formó parte activa del selecto equipo de profesionales, técnicos e iridólogos que redactaron, estructuraron y promovieron la creación de la Ley para la Protección y Defensa de la Salud Natural en el estado Cojedes, un instrumento jurídico de vanguardia sancionado formalmente por el Consejo Legislativo regional. Gracias a este esfuerzo colectivo y de iniciativa popular, Cojedes se convirtió en el cuarto estado a nivel nacional en consolidar una ley de esta naturaleza.
Este gran proyecto de ordenamiento regional no se ha detenido en las fronteras llaneras; el texto legal fue enviado directamente a la Asamblea Nacional (AN), donde ya superó con rotundo éxito su primera discusión legislativa para su próxima aprobación a escala de toda la República. Este crucial avance normativo se alinea de manera perfecta con las políticas nacionales recién anunciadas por el Ejecutivo Nacional, que ordena el impulso y la aprobación de la Ley de Medicinas Naturales y Ancestrales en el país, como una alternativa soberana para el pueblo.
El propósito medular de esta ley regional, es promover, preservar, dignificar y regularizar el ejercicio de la salud natural y el uso responsable de productos naturales y fitofármacos en el estado Cojedes. Abriendo paso a la creación del Consejo de Promoción, Protección y Defensa de la Medicina Natural del estado Cojedes y también se activará un registro único para terapeutas, practicantes y tiendas naturistas.
Con la mirada puesta en el futuro, el gran sueño de Pedro, es llevar la botánica tropical de Cojedes a su máximo nivel productivo. Inspirado por lo que aprendió en la universidad y respaldado por este nuevo marco legal, el licenciado ya tiene su meta a corto plazo: tramitar todos los permisos reglamentarios y sanitarios ante el Servicio Autónomo de la Propiedad Intelectual (SAPI) y las autoridades de salud.

Al final, su objetivo es tan claro como ético: fundar su propio laboratorio formal de procesamiento botánico para transformar la sabiduría ancestral de los llanos en ciencia soberana, directo al servicio del bienestar de todo el pueblo venezolano.

