MARILYN DI LUCA
RNCC / FOTO CORTESÍA
En un contexto global donde la seguridad alimentaria y nutricional enfrenta desafíos estructurales debido a conflictos, disrupciones económicas, fenómenos climáticos y profundas desigualdades, las políticas nacionales orientadas a la producción local y la protección social adquieren una prioridad estratégica ineludible.
A pesar de que la producción mundial de alimentos es suficiente para alimentar a unos 10 mil millones de personas, el hambre persiste, afectando entre 638 y 720 millones de personas. La inseguridad alimentaria grave abarca a 2.330 millones de personas en el mundo (cifras 2024).
Frente a esta realidad internacional, la República Bolivariana de Venezuela emerge como un caso excepcional de resiliencia y éxito político. Aún asediada económica y financieramente mediante la aplicación ilegal de las Medidas Coercitivas Unilaterales (MCU), el país ha consolidado un modelo de soberanía-seguridad alimentaria y nutricional que ha logrado una notable recuperación en el área agroalimentaria, reafirmando el derecho a la alimentación como un pilar fundamental de su Constitución de 1999.
RECUPERACIÓN Y RECONOCIMIENTO INTERNACIONAL (FAO Y ODS)
Venezuela avanza en la transformación estructural de su Sistema Alimentario, pasando de una dependencia histórica de las importaciones a alcanzar niveles notables de autosuficiencia. Este enfoque progresista, basado en la democracia participativa, apunta a la erradicación definitiva del hambre mediante el fortalecimiento de la producción nacional y programas de protección nutricional de calidad. Por ello, en el 80.º aniversario de la FAO (Día Mundial de la Alimentación, 16 de octubre), Venezuela tiene aportes significativos que compartir en la lucha común contra el hambre y la malnutrición.
Los esfuerzos del país están alineados con el Plan de la Patria y las 7 Transformaciones, instrumentos esenciales para cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y la Agenda 2030.
El Informe del Estado Mundial de la Seguridad Alimentaria y la Nutrición (SOFI 2025), publicado por la FAO y otras agen cias de la ONU, reconoció la notable recuperación de Venezuela. La prevalencia del Índice de la Subalimentación (IPS), indicador clave del Objetivo 2 (erradicación del hambre), disminuyó del 17.6% (2021-2023) al 5.9% (2022-2024), lo que representa más del 66% de recuperación.
Existe una brecha histórica entre los valores del IPS reportados por la FAO y los datos oficiales del país, especialmente durante el recrudecimiento de las MCU. Por esta razón, en 2024 se inició un plan de trabajo conjunto entre las instituciones venezolanas y la División de Estadística de la FAO para la revisión y actualización de datos y metodologías.
Este trabajo, basado en el robusto Sistema Estadístico y Geográfico Nacional de Venezuela, culminó en la alineación de los datos y el reconocimiento de la importante recuperación del país. Este progreso consolida a Venezuela como uno de los 5 países de América Latina y el Caribe con mayor avance en la lucha contra el hambre y la desnutrición, al registrar una variación de -75.5% en el IPS entre los trienios 2018-2020 y 2019-2024. Estos resultados desmontan eficazmente las matrices de opinión que han promovido narrativas sobre una supuesta “intervención humanitaria”.
EL FIN DE LA DESNUTRICIÓN INFANTIL COMO PROBLEMA DE SALUD PÚBLICA
La eficiencia de las políticas de protección a grupos vulnerables nutricionalmente es visible en los indicadores infantiles. En julio de 2025, el Informe anual “Niveles y Tendencias en Desnutrición Infantil” (UNICEF, OMS y Banco Mundial) ubicó a Venezuela en el grupo de países con un nivel muy bajo de prevalencia de desnutrición en niños y niñas menores de 5 años.
Según cifras del Instituto Nacional de Nutrición (INN) y la OMS, la situación nutricional de este grupo etario, el más vulnerable, ha mejorado significativamente: el nivel de déficit nutricional pasó de su punto más alto (14.8% en 2019) a solo 1.2% en 2024. Dado que una prevalencia por debajo del 5% indica que la desnutrición no es un problema de salud pública en el país, este logro subraya la eficacia de las políticas sociales.
UN SALTO HISTÓRICO EN LA PRODUCCIÓN NACIONAL Y EL AUTOABASTECIMIENTO
El éxito en los indicadores nutricionales ha sido posible gracias a que la estrategia central del Estado venezolano se ha centrado en proteger y fortalecer la producción nacional, reafirmando el mandato constitucional de consolidar la soberanía alimentaria como pilar esencial de la soberanía nacional.
El país ha logrado un crecimiento sostenido de la producción, reflejado en un aumento del PIB durante 14 trimestres consecutivos en el sector.
El autoabastecimiento ha experimentado un incremento significativo, pasando de apenas un 12% de producción nacional en 2016 (inicio de las MCU) a cubrir casi la totalidad de su demanda, alcanzando entre el 96% y el 98.4% de producción propia en 2024. El sector industrial de alimentos también ha mostrado un desempeño excepcional, con un crecimiento constante que superó el 33% en el tercer trimestre de 2023.
Venezuela ha alcanzado la soberanía plena en la producción de al menos 23 rubros esenciales, incluyendo cereales, hortalizas, frutas, tubérculos, café, leche líquida, queso blanco y carnes. La Disponibilidad de Alimentos y Energía aumentó más del 500% entre 2016 y 2024, alcanzando 1.378 gramos por persona por día, lo que equivale a una disponibilidad energética de 3.093 kilocalorías y la integración de unos 20 millones de toneladas de alimentos en 2024. Adicionalmente, la disponibilidad de proteínas mejoró, pasando de 55.0 gramos por persona al día en 2017 a 82.0 gramos en 2024. El avance es destacado en rubros específicos, como Pollo (Aumento del +27%, 14 a 17 kg/persona/año); Leche y Derivados (Aumento del +70%); Huevos (Incremento de 5.4 a 6.6 kg/persona/año) y Leguminosas (Crecimiento del +441%).
La producción de alimentos acuáticos o alimentos azules también ha crecido, destacando un incremento del 55% en la acuicultura y una producción total cercana a 300 mil toneladas de especies hidrobiológicas para 2024. Esto posiciona a la pesca y la acuicultura como el tercer aportador de proteínas en el país. Internacionalmente, Venezuela es reconocida como el segundo productor de quesos en América Latina y posee el mayor rebaño bufalino de ordeño de Sudamérica.
POLÍTICA SOCIAL PARA LA SOSTENIBILIDAD
El Plan de la Patria, las 7 Transformaciones y los 13 motores productivos enmarcan una amplia política de distribución justa y equitativa de alimentos. Estas acciones fortalecen el sistema de protección social mediante coberturas universales y una focalización basada en la vulnerabilidad social.
La estrategia prioriza la participación protagónica de las comunidades con un enfoque de género, étnico e intergeneracional, utilizando los saberes ancestrales y las alianzas científico-campesinas. Estos elementos son garantes de la recuperación del estado de bienestar social de la población y del desarrollo económico nacional, alineado con la sostenibilidad del planeta.

