Tercer Festival Gastronómico enseña a las nuevas generaciones la elaboración del plato rey de la Navidad venezolana: La hallaca
DALISVE DURÁN
RNCC / FOTOS CORTESÍA
Con las manos en la masa y el corazón lleno de la alegría navideña, el semillero de la patria tomó protagonismo en el municipio Tinaquillo del estado Cojedes, durante la celebración del Tercer Festival Gastronómico de Los Cocineritos.
Este emotivo encuentro sirvió para exaltar nuestra identidad nacional, enseñando a las nuevas generaciones la elaboración del plato rey de la mesa venezolana, como lo es la hallaca.
La jornada, cargada de risas y aprendizaje, contó con la participación de 30 niños y niñas, quienes bajo la amorosa guía de la reconocida impulsora de la cultura gastronómica, Leila Cisneros, se adentraron en el arte culinario criollo.
Cisneros, quien lleva décadas dedicada a esta noble labor, destacó que el objetivo fundamental es preservar la identidad gastronómica del país, asegurando que la riqueza de nuestra cultura se mantenga viva en la memoria colectiva a través de los más pequeños.
SAZÓN CON SELLO INSTITUCIONAL
La actividad contó con el importante aval del Ministerio del Poder Popular para el Turismo, el Instituto Nacional de Turismo (Inatur) y el Instituto de Turismo de San Carlos.
Durante el taller, los pequeños cocineros no solo aprendieron la técnica, sino que dejaron volar su imaginación, imprimiendo su «toque de sazón personal» y divirtiéndose en la colocación de los variados adornos que engalanan este plato estrella.
HACIA UNA ESCUELA GASTRONÓMICA PÚBLICA
Más allá de la festividad, Leila Cisneros subrayó la visión de futuro de este proyecto. La cultora informó que se mantienen conversaciones avanzadas con la titular de la cartera de Turismo, quien se ha mostrado «maravillada» con la iniciativa.
La meta apunta a la creación de una escuela gastronómica en el estado Cojedes.
Cisneros enfatizó que, actualmente, la formación culinaria en la región solo existe bajo modalidad privada.
Su propuesta busca romper esa barrera, ofreciendo una alternativa de formación gratuita y de calidad para el pueblo, tal como lo ha venido realizando ella de manera autogestionada y vocacional, incentivando a los niños y niñas de las comunidades a incursionar en arte de la gastronomía tradicional.
Con iniciativas como esta, Cojedes demuestra que la Navidad venezolana no es solo una celebración, sino un acto de amor y resistencia cultural que se transmite de generación en generación.
