Más de 58 familias, 135 habitantes del sector, se ven obligados día tras día a la odisea de buscar el preciado líquido en aljibes cercanos, a lo que se suman problemas de vialidad y alumbrado público
DALISVE DURÁN
RNCC / FOTOS CORTESÍA
Quince años, una década y media. Ese es el tiempo que los habitantes de la comunidad El 200 en Tinaquillo llevan sufriendo la agonía de vivir sin un servicio tan básico y vital como el agua potable.
Más de 58 familias, 135 habitantes, se ven obligados día tras día a la odisea de buscar el preciado líquido en aljibes cercanos o en la quebrada, porque la Alcaldía de Tinaquillo, lleva más de tres meses sin enviar un camión cisterna.
Miguel Guevara, un vecino de la comunidad, alza su voz para recordar lo que muchos gobernantes parecen olvidar: sus promesas de campaña.

«El gobernador Alberto Galíndez visitó la comunidad en campaña buscando votos y prometió darle solución al problema del agua; sin embargo, esa solución no ha llegado», sentenció Guevara, quien confesó sentirse engañado.
La historia de desidia no termina ahí. Guevara relata cómo, a través del Consejo Federal de Gobierno (CFG), se asignaron recursos para la perforación de un pozo profundo, una obra que representaba la esperanza para la comunidad. Sin embargo, esa esperanza se convirtió en frustración: la obra quedó inconclusa. Y para colmo de males, en junio pasado, trabajadores de Aguas de Cojedes se llevaron el tablero, el cableado y el motor de la bomba de agua para una supuesta «revisión». ¿El resultado? Hasta el día de hoy, los equipos no han sido devueltos.
Pero la falta de agua es solo uno de los males que aquejan a El 200, una comunidad que forma parte de la comuna El Natalicio de Dos Gigantes en el Eje Territorial 5. La vialidad, en varios puntos socavada y con frecuentes derrumbes de tierra a causa de las lluvias, amenaza con dejarlos incomunicados, poniendo en riesgo la vida de quienes se atreven a transitarla.

Y por si fuera poco, el alumbrado público brilla por su ausencia, sumiendo a los vecinos en la oscuridad y la inseguridad.
El vocero de la comunidad también señaló un factor que agrava la situación: el Consejo Comunal, vencido desde hace dos años y en «proceso de adecuación», dificulta aún más la gestión y la canalización de sus demandas.

Ante este escenario la comunidad El 200 exigen al gobierno regional atención inmediata en materia de servicios públicos. Porque la sed, la oscuridad y el aislamiento no esperan.

