La disminución de suministros ya ha disparado los precios en Estados Unidos, América Latina y Europa, y analistas advierten que la situación podría empeorar

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RNCC / FOTO CORTESÍA

Los mercados de granos de Chicago cerraron con señales mixtas esta semana, después del fuerte impulso generado por el último informe del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, que redujo su estimación de rendimiento del maíz estadounidense desde 11,49 hasta 11,34 toneladas por hectárea, equivalentes a 114,9 y 113,4 quintales por hectárea, respectivamente.

Para la soja, USDA redujo el rendimiento previsto desde aproximadamente 3,56 a 3,54 toneladas por hectárea.

El maíz sufrió una marcada corrección, la soja logró sostenerse y el trigo retrocedió levemente, mientras los operadores comenzaron a trasladar nuevamente su atención hacia el clima. Para América Latina, el cambio importa porque más calor en “la franja de maíz” podría devolver una prima climática a los precios internacionales, justo cuando Brasil proyecta una enorme oferta y China vuelve a dar señales de demanda.

Para los productores sudamericanos, sin embargo, la corrección de una rueda es menos importante que la señal que empieza a instalarse: Chicago podría volver a operar como un “weather market”, con precios cada vez más sensibles a los pronósticos para las principales regiones productoras estadounidenses. Estados Unidos todavía proyecta enormes cosechas, pero ya redujo los expectativas y el clima vuelve a generar interrogantes.

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