EDUARDO MARIÑO RODRÍGUEZRNCC / FOTO CORTESÍA
El fin de semana trajo sorpresas insospe-chadas en el teatro bufo del gobierno opo-sitor en Cojedes. Por un lado, vimos al go-bernador Galíndez reunido con sus nueve alcaldes, girando instrucciones de cara a la reunión del Consejo Federal de Gobierno convocada por el Presidente Nicolás Madu-ro, mientras, en un video filtrado de una fiesta con sus militantes, denigraba del Po-der Popular y de la forma en que el Ejecuti-vo Nacional dirigía el financiamiento a las Comunas, es decir, sin pasar por sus ma-nos.
Previamente, Galíndez, en su rol de inte-grante del Consejo Federal de Gobierno, ha actuado de un modo absolutamente con-trario a los fines de esa instancia, encarga-da por mandato constitucional de las in-versiones públicas destinadas a promover el desarrollo equilibrado de las regiones, la cooperación y complementación de las po-líticas e iniciativas de desarrollo de las dis-tintas entidades públicas territoriales.
Galíndez, quien descaradamente firma “servir a todos por igual”, reiteradamente ha desconocido el mandato popular repre-sentando en las Comunas y Circuitos Co-munales y por ende, al Gobierno Comunal existente, organizado y tangible en casi 900 comunidades del estado, el cual está amparado en la Constitución de la Repúbli-ca Bolivariana de Venezuela y más de 14 le-yes que definen las pautas de la construc-ción del Estado Comunal.
Una de esas leyes es la Ley del Plan de la Patria de las 7 Transformaciones, la cual di-jo estar sujeto a seguir en su gobierno.Galíndez dice reconocer al Gobierno Na-cional y las leyes vigentes en el país, pero desconoce las instancias fundamentales que constituyen el centro de las políticas públicas, una contradicción de esas de las que él es experto.
No olvidemos que hace unos meses tuvo un altercado con la Comuna “Comandante Supremo”, en El Espinal, municipio Rómu-lo Gallegos, instancia a la que llamó una “cosa” que a su juicio “no puede hacer lo que le da la gana”.
Acusó a los parlamentarios de la Comu-na de “llevarse sin autorización una ambu-lancia” del CPTIII de ese territorio comu-nal, desconociendo por completo las pre-rrogativas que otorga la ley al gobierno co-munal en los territorios.
Cabe destacar que, en palabras de los propios comuneros, a esa ambulancia “le pusieron motor nuevo, le arreglaron su ca-ja, le colocaron cauchos nuevos y la pinta-ron, para ponerla al servicio del pueblo”, cosa que, en cuatro años, el incapaz que go-bierna bajo el samán, no pudo hacer.
“Nosotros los comuneros y las comune-ras no podemos permitir que la derecha se meta con el Poder Popular, despreciando las Comunas que son el pueblo empodera-do, ejerciendo el poder desde los territo-rios”, replicó en esa oportunidad Yovanny Pérez, parlamentario de la comuna “Co-mandante Supremo”, ante las acostumbra-das payasadas y los lloriqueos radiales de Galíndez.
Si Galíndez aspira efectivamente, reconocimiento pleno del Gobierno Nacional, debe primero reconocer, como integrante del Consejo Federal de Gobierno, el poder originario que reside en las Comunas y Consejos Comunales de los 100 Circuitos Comunales de la entidad. La ley, entra por casa, señor gobernador.
Esa misma aplica para el alcalde de San Carlos. En uno de sus acostumbrados bro-tes de verborrea, Mireles publicó un video diciendo que se había leído “de la pe a la pa” el Plan de las 7 Transformaciones y que “estaba muy bonito y todo” pero que tanto él como Galíndez necesitaban el “reconoci-miento” de las autoridades nacionales a la hora de entrar a una escuela o a un centro de salud, y puso como ejemplo, que a la Co-muna Niño Simón, en el centro de San Car-los, le habían aprobado un recurso para la construcción de unas gradas en la cancha techada del Liceo Eloy Guillermo Gonzá-lez.
Cinicamente, Mireles exigió que el Con-sejo Federal de Gobierno (quizás olvidando que su jefe forma parte de la instancia) de-be apurarse con los recursos, “para que la gente este sentadita” cuando él vaya a in-augurar esa obra.
No creo necesario recordarle que esa obra será ejecutada y entregada por lo mismos que la diseñaron, planificaron y escogieron en la Consulta Popular de la Ju-ventud, es decir, el Poder Popular organiza-do en la Comuna Niño Simón. Nadie más. Muy feo le queda estarse atribuyendo e in-augurando los milagros de otro, mucho menos, cuando al igual que su jefe Galín-dez, desconoce y atropella de manera constante las atribuciones que asigna la ley al Gobierno Comunal.
Mireles dice que sin el reconocimiento al alcalde y gobernador el Plan de las 7 Trans-formaciones sería letra muerta. Me parece que como siempre, su capacidad y com-prensión lectora están muy por debajo del promedio.
Estos payasos oportunistas piden reco-nocimiento del Gobierno Nacional pero desconocen reiteradamente las bases fun-damentales que estructuran el Estado Co-munal, propósito ulterior de la Revolución Bolivariana en este tránsito a un modelo de democracia directa que impulsa el Pre-sidente Maduro.
El camino del reconocimiento empieza en el mismo punto donde inició su tránsito como gobernantes electos: Así como se so-metieron al Consejo Nacional Electoral y al Presidente Maduro, deben someterse al Po-der Popular, que co-gobierna con ellos en el territorio, para poder avanzar en las me-tas de bienestar y progreso que dicen per-seguir para el estado.
El Plan de las 7 Transformaciones, pro-puesto por el Presidente Maduro y ahora convertido en Lay del Plan de la Patria por la Asamblea Nacional, se enfoca en fortale-cer el modelo económico, la defensa de la patria, la protección social, y el avance ha-cia un Estado Comunal.
Las comunas, como instancias de partici-pación popular, son fundamentales para la ejecución y seguimiento de este plan, espe-cialmente en el desarrollo territorial, eco-nómico y social. Para ello, enfatiza la parti-cipación activa del pueblo en la formulación, ejecución y seguimiento de los pro-yectos. De manera que las comunas asu-men un rol protagónico en la toma de deci-siones y gestión del territorio, en el tránsi-to hacia la construcción de un Estado Co-munal.
En resumidas cuentas, el Plan de las 7 Transformaciones busca transformar la so-ciedad venezolana a través de la participa-ción popular y el fortalecimiento de las Co-munas, con el objetivo de construir un Es-tado Comunal y un modelo de desarrollo socialista y sostenible.
Así que Mireles y Galíndez, aunque ha-blen mucho, solo tienen dos opciones: O sumarse al Plan de las 7 Transformaciones o quedar pintados en la pared. Su reconoci-miento o no al Plan o a su principal prota-gonista, el Poder Popular, no modifica ni una coma del mismo, ni tiene la capacidad de impedir que se lleve a cabo.
Pero ojo con esto, el Gobierno Bolivaria-no ha reiterado que no tolerará saboteos a la gestión del Poder Popular ni al camino de la democracia directa. Si se ponen en esa ruta, lo que bien puede quedar como “letra muerta”, son las atribuciones y ca-pacidad de maniobra de los incompeten-tes que en mala hora, gobiernan en Coje-des.

