México busca al único sobreviviente de los últimos bombardeos de Estados Unidos a barcos en el Pacífico
OIR-MPPCI COJEDES
RNCC / FOTO CORTESÍA
La Armada de México está realizando una operación de “búsqueda y rescate marítimo” de un náufrago tras una solicitud de la Guardia Costera de Estados Unidos, derivada de las recientes declaraciones del secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, informó este martes la Secretaría de Marina (Semar) mexicana.
“Las autoridades mexicanas de búsqueda y rescate aceptaron el caso y asumieron la responsabilidad de coordinar el rescate”, precisó el secretario en un mensaje.
En este contexto, la Semar inició una serie de labores con un buque y un avión de patrulla marítima “a más de 400 millas al suroeste de Acapulco” (unos 740 kilómetros).
“Esta operación de búsqueda y rescate se mantiene activa a partir del reporte recibido por la Guardia Costera de Estados Unidos, en el cual no existía mayor información de la persona reportada”, afirmó la oficina, subrayando que continúa con la búsqueda.
Horas antes, el Gobierno de Estados Unidos confirmó el lanzamiento de tres ataques armados contra cuatro embarcaciones en el océano Pacífico oriental, con un saldo de 14 personas muertas y al menos un sobreviviente.
Las operaciones fueron ordenadas directamente por el presidente Donald Trump y ejecutadas por el Departamento de Guerra, sin que hasta el momento se haya presentado evidencia independiente que respalde las acusaciones de narcotráfico.
El secretario de Guerra, Pete Hegseth, se refirió a las personas abatidas como “narcoterroristas” y afirmó que pertenecían a organizaciones catalogadas por Washington como terroristas. No obstante, no se ofrecieron detalles sobre las nacionalidades de las víctimas, su identidad ni la naturaleza específica de las supuestas actividades ilegales. Además, señaló que “estos ataques continuarán, día tras día. No son simples narcotraficantes, sino narcoterroristas que siembran muerte y destrucción en nuestras ciudades”.
Las acciones se produjeron nuevamente en aguas internacionales, fuera de cualquier jurisdicción soberana, lo que genera cuestionamientos sobre la legalidad y legitimidad de estas operaciones. Los ataques se concentraron en rutas marítimas que Estados Unidos considera asociadas al tráfico de drogas, sin intervención de organismos multilaterales ni verificación independiente.
Este incidente es el noveno ataque de Estados Unidos desde septiembre, resultando en al menos 51 víctimas mortales sin un juicio previo, lo que ha llevado a expertos de Naciones Unidas a denunciar estas acciones como ejecuciones extrajudiciales.
La retórica empleada por autoridades norteamericanas recuerda el discurso utilizado para justificar intervenciones militares en otras regiones, lo que despierta preocupación en torno a posibles escaladas en América Latina bajo el argumento de la seguridad nacional.

