Tras el último intercambio de ataques entre Washington y Teherán, el futuro del proceso diplomático para resolver el conflicto se ha puesto en duda

La normalización de las relaciones entre Estados Unidos e Irán parece quedarse en el limbo: mientras desde Washington reportan otra ronda de negociaciones en Doha prevista esta semana, Teherán descarta reuniones directas con la delegación estadounidense.

La tregua acordada en el marco del memorando de entendimiento resultó ser frágil y las partes iniciaron una nueva escalada.

El viernes pasado, la nación norteamericana volvió a bombardear Irán tras acusar al país de haber atacado con drones el buque mercante M/V Ever Lovely, con bandera de Singapur, cuando salía del estrecho de Ormuz por la costa de Omán el día anterior. El Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM) anunció que su aviación atacó depósitos de misiles y drones, así como estaciones de radar costeras.

En la ciudad portuaria de Sirik, situada en el sur de Irán, se escucharon varias explosiones. Una fuente militar comentó a la agencia de noticias IRIB que los estallidos se debieron al impacto de varios proyectiles contra una torre de telecomunicaciones en Taheriyeh, cerca de la urbe. También se reportó el impacto de misiles contra la aldea de Masen, en la isla de Qeshm, ubicada en el estrecho de Ormuz.

La respuesta no se hizo esperar. La Armada de la Guardia Revolucionaria indicó posteriormente que atacó varias posiciones de las tropas de Estados Unidos en la región, acusando a Washington de violar el alto el fuego pactado. Posteriormente, la nación persa lanzó misiles balísticos y drones contra ocho «infraestructuras importantes» estadounidenses en el área, entre ellas, la base aérea Ali Al Salem en Kuwait y la sede de la Quinta Flota de la Armada de Estados Unidos en el puerto de Mina Salman, en la capital de Baréin.

La retórica del presidente Donald Trump también ha cambiado en medio de la última escalada, quien recientemente aseveró que Irán «dejará de existir» si Estados Unidos «se ve forzado» a recurrir a la vía militar para «completar el trabajo».

A su vez, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (CGRI) advirtió que responderá «con más firmeza que en el pasado» contra buques que considere infractores en el estrecho de Ormuz, y que cualquier nuevo ataque estadounidense recibirá una «respuesta demoledora». En este contexto, también indicó que las fuerzas de la nación norteamericana «experimentarán el infierno estos días» en la región.

Sin embargo, el lunes Trump informó que Teherán ha pedido una reunión del grupo de trabajo técnico que, según sus palabras, se llevará a cabo el martes en la capital de Catar. «Irán ha solicitado una reunión. ¡Tendrá lugar mañana en Doha!», escribió el mandatario en Truth Social. Posteriormente, comentó la sensación que tiene sobre el encuentro: «Tal vez sea importante, tal vez no. Ya lo veremos».

En respuesta, el vocero de la Cancillería de Irán, Esmaeil Baghaei, anunció que las reuniones sí se celebrarán y aseguró que el viaje de la delegación de su país a Doha no contempla la discusión con Estados Unidos de un acuerdo de paz final, sino que tiene como objetivo «dar seguimiento a la aplicación» del memorando de entendimiento acordado a mediados de este mes.

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