Investigadores venezolanos han armado un expediente sobre el evento hidrometereológico que inició en junio pasado, sus causas, consecuencias y alertas hacia el futuro

SORIANA DURÁN / TERESA OVALLES / JOSÉ ROBERTO DUQUELA INVENTADERA / RNCC / FOTOS CORTESÍA

Siguiendo con los análisis y las proyeccio-nes, el doctor Dirk Thielen, egresado de la Universidad de Los Andes, ecólogo con maestría y doctorado en Ecología Tropical, jefe de Laboratorio de Ecología del Paisaje y Clima del Centro de Ecología del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), tiene interpretaciones sobre los vai-venes de las precipitaciones y las subse-cuentes inundaciones y deslaves.El doctor Thielen trabaja con modelos predictivos desde el laboratorio del Sistema de Servicios de Cambio Climático, S2C2, del IVIC, gracias al financiamiento del Fon-do Nacional de Ciencia, Tecnología e Inno-vación (Fonacyt), que les ha permitido jun-to con los investigadores Isrrael Quintero, (geógrafo) y Wilmer Rojas, (biólogo mari-no), hacer acopio de la información y moni-toreo del clima que se recoge en el mundo a través de mapas y gráficos.“Si voy a estudiar el cambio climático en Venezuela, no puedo limitarme a las fron-teras imaginarias, a ninguna línea imagina-ria, sea cual sea. La problemática climática hay que tratarla en ese sentido. Muchas ve-ces, esta información que nosotros acopia-mos, que traemos e incorporamos a los mo-delos, viene de miles de kilómetros de dis-tancia. Es información oceánica de otras zo-nas, etc. El compromiso con los organismos internacionales que hacen seguimiento a la emergencia climática, es justamente te-ner acceso, y lo tenemos, a la mayor canti-dad de información posible y, por supues-to, estar abiertos a nuevas fuentes de infor-mación e incorporarlo a nuestros mode-los”.Venezuela tiene un liderazgo en materia de investigación climática a través del labo-ratorio del Sistema de Servicios de Cambio Climático, S2C2. La iniciativa busca dar res-puesta a la convocatoria, a la participación en todo este problema planetario “para ge-nerar los productos a través de esas simula-ciones que nos permita el monitoreo, por-que queremos llegar es al monitoreo, mo-delización y pronóstico climático”.Un aspecto principal tiene que ver con la emergencia climática son las afectaciones, transversales a la salud, los brotes de nue-vas enfermedades, y la alimentación.“Los escenarios climáticos –añade Thie-len– pasan por los brotes de enfermedades como dengue, malaria, tanto en Venezuela como en la región y en el mundo”.Afirma el investigador que nosotros, no las venideras generaciones, seremos testi-gos de que vamos a alcanzar niveles por en-cima de dos y hasta tres grados centígrados de calentamiento. En el Caribe hay mucha variabilidad y lo podemos ver en una escala de tiempo de cientos de miles de años. En la actualidad, se refleja en un lapso muy bre-ve pero demasiado intenso, sin preceden-tes. Tenemos la variabilidad natural del cambio climático. En el clima, lo único constante es que siempre va a estar varian-do. Lo que ha hecho el ser humano es exa-cerbar esa variabilidad.Con relación al fenómeno de El Niño, re-fiere que “no es más que el calentamiento de aguas superficiales en una determinada región del Pacífico, que produce evapora-ción de las aguas oceánicas y, por los vien-tos dominantes de esta zona, hace que toda esa humedad vaya hacia la costa de esta parte de Sudamérica y se generen copiosas lluvias. Por ejemplo, aquí en la en la zona del Ecuador”, dice mostrando el mapa. El científico respalda su explicación mediante los numerosos gráficos del laboratorio S2C2, mediante los cuales monitorean y analizan el comportamiento del clima en el planeta.LAS ZONAS VULNERABLESCentrándonos todavía más en el caso Vene-zuela y, tomando en cuenta que el alza de la temperatura mundial no va a detenerse—porque los modelos de desarrollo hegemó-nicos y principales emisores de gases de efecto invernadero no muestran indicios de moderación de sus prácticas industria-les—, Franklin Leal analiza qué otras zonas de nuestro país podrían ser vulnerables an-te las catástrofes naturales provocadas por la crisis climática y cuándo. Sobre esto, el profesor ofrece sus observaciones:“Las zonas costeras, en un largo tiempo, tal vez sean zonas vulnerables, y eso va a te-ner que ver con el incremento del nivel del mar. Eso ya es hablando de las consecuen-cias del calentamiento global. Una de las consecuencias del calentamiento global es el derretimiento de mucho hielo, sobre to-do en el polo norte, y eso afectará de alguna manera. Son procesos lentos, pero en un fu-turo tenemos que pensar mucho en nues-tras zonas costeras”.Asimismo, podría decirse que tenemos ciertas ventajas geográficas que podrían contribuir a reducir el impacto de la crisis climática en nuestro territorio, por lo me-nos por ahora. Sin embargo, no es un mito que la crisis climática ha sido acelerada y DOSSIERprofundizada por el desarrollo de la civili-zación humana moderna. Venezuela es el país con las mayores reservas de petróleo del mundo, y si bien no promovemos un modelo capitalista y extractivista de nues-tros recursos naturales, cabe la pregunta de siseremos capaces de fortalecer nuestras maneras particulares de desarrollo econó-mico en el futuro sin recurrir a la explota-ción desmedida de nuestra naturaleza, a lo que Leal responde los siguiente:“Venezuela es uno de los países que tiene áreas protegidas más que el promedio que cualquier otro país; tenemos muchos par-ques que nos ayudan a controlar, sobre to-do el tema del calentamiento. Nuestra ma-triz energética es ecológica, básicamente. Más del 70% de nuestra energía es por agua, por represas hidroeléctricas. Nosotros utili-zamos el petróleo para carreteras, asfalta-dos, muy poco para producir energía, y el resto para exportar y poder vivir. De lo de sostenible, en general, el desarrollo sosteni-ble involucra a todos los sectores, y yo creo que Venezuela es uno de los países que más ha promovido el ecosocialismo como un modo de vida. Nosotros no estamos acaban-do con nuestro territorio. Nuestras emisio-nes de gases son una cosa ínfima. Venezue-la está muy bien posicionada con respecto a eso, no somos ningunos depredadores de la naturaleza”.PREDICCIONES DE TODOS LOS TIEMPOSThielen advierte que la comunidad científi-ca estaba modelando y haciendo prediccio-nes de situaciones climáticas para dentro de 50 o 100 años. “No obstante, lo que está-bamos visualizando para que suceda den-tro de décadas, está sucediendo ahora. En-tonces, el compromiso que pueda tener un político, el compromiso que pueda tener, incluso yo, como padre, o como miembro de la sociedad, o científico del IVIC, si a mí me dicen que no, la cosa no va a suceder si-no hasta en el 2100, yo digo, bueno, vamos a tomarlo con calma y en serio, pero con calma, porque es un cambio climático gra-dual. Sin embargo, lo que hemos aprendi-do, a través de todo este proceso, es que, en los cambios climáticos en la historia del planeta, incluso en tiempos prehistóricos, lo gradual no es la norma. La norma es lo abrupto”.Añade que las respuestas climáticas no son lineales. La comunidad científica plan-tea que estamos aproximándonos a puntos de inflexión climático con consecuencias globales.“Por eso es que estamos hablando de enfrentarlo en el tiempo de nosotros, no de las venideras generaciones. Estamos ha-blando de nuestra propia generación, de nuestra propia sostenibilidad, de nuestro propio desarrollo, de nuestra propia forma y compromiso. Ahora, hay una tendencia a que se aceleren esos procesos críticos del comportamiento climático. Es decir, lo que estaba previsto para 20, 50 años, está suce-diendo ahora”.COP30: MÁS POLÍTICA QUE CIENTÍFICAEstima Thielen que desde los gobiernos han sido insuficientes las acciones para mi-tigar la emergencia climática: “Seguimos igual, no nos hemos puesto de acuerdo” –sentencia–, porque muchos de los gobier-nos negacionistas están desconociendo la verdadera emergencia.En noviembre se realizará en Belém, es-tado de Pará, Brasil, la COP30, (30ª Confe-rencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Cli-mático). Thielen la considera un evento más político que científico. Explica que el IPCC, (Grupo Intergubernamental de Ex-pertos sobre el Cambio Climático) sí es téc-nico y científico.“Esta convención marco de las Naciones Unidas, (la Cop30) apunta más hacia la par-te política, decisora, y se van a identificar las estrategias y normas para suscribir un acuerdo. Una vez más la óptica ha sido, a lo largo de todas estas conferencias, la del cambio climático gradual”.Ese factor, “ese comodín de que hay tiem-po no es que se consumió, sino que la ecua-ción falló. Los modelos de predicción que teníamos no fallaron porque estaban mal, sino que subestimaron la cantidad de inte-racciones, porque el clima es increíblemen-te complejo. El calentamiento, las emisio-nes de gas de efecto invernadero, una canti-dad de cosas, se inserta en una variabilidad tremenda, y la respuesta puede salir en cualquier momento y en cualquier direc-ción, y es lo que sucedió. Acá se acentúo más la pendiente del calentamiento. Y esta-mos viendo a nivel planetario esa respues-ta. Por supuesto, nosotros, en la zona tropi-cal, todo lo que tenemos que ver acá en Sudamérica, Centroamérica y todas las zo-nas intertropicales, tienen esa variabilidad, y esos eventos extremos los vamos a tener a lo largo del año”. Excesivo calor y lluvias cortas e intensas.SISTEMAS DE ALERTA TEMPRANA: COMUNIDADES EN ACCIÓNVolviendo al tema de las lluvias en varios estados de Venezuela entre junio y julio de 2025, uno de los aspectos más resaltantes fue la repuesta de las autoridades y de la co-munidad en general para atender las múlti-ples y urgentes demandas que suscitaron en cada caso. Y ya que no podemos predecir con exactitud cuándo y dónde será el próxi-mo desastre natural, nos toca prepararnos para afrontar estas situaciones de la mane-ra más rápida y eficiente posible. Para esto ya existe una línea de acción que otorga he-rramientas a comunidades ubicadas en zo-nas de riesgo, como en áreas montañosas o aledañas a ríos, que pretende mejorar la co-municación y la velocidad de respuesta an-te posibles acontecimientos climáticos de gran magnitud, tal como lo explica Leal:“Trabajamos mucho en los sistemas de alerta temprana para las comunidades; for-mar a los líderes comunitarios o a los repre-sentantes de comunas, concejos comuna-les, voceros, para que puedan estar comu-nicados. La comunicación allí es muy im-portante, sobre todo en esa morfología an-dina donde hay muchas pendientes. Enton-ces, la capacidad de respuesta es muy corta y el tiempo de concentración de la lluvia es muy rápida; el tiempo de concentración es como la cantidad de tiempo que tarda una gota en llegar desde la montaña hasta el le-cho donde va la quebrada, entonces, es im-portante enseñarles a las comunidades só-mo es su entorno, cuáles son sus vulnerabi-lidades, a qué riesgos se enfrentan”, añade también que “el presidente de la República tiene la Fuerza de Tarea, que atienden situa-ciones de riesgos y de eventos adversos, y esa Fuerza de Tarea está compuesta por muchas instituciones; vivienda, obras pú-blicas, infraestructura, ciencia y tecnolo-gía, ecosocialismo, ministerio de aguas, FANB, todos contribuyen a la Fuerza de Ta-rea”.En este contexto el Mincyt aporta datos científicos-tecnológicos que buscan ofrecer un análisis detallado del evento meteoroló-gico o hidrogeomorfológico en cuestión, de sus orígenes, su naturaleza y también las posibles soluciones a un problema que po-dría repetirse en un futuro incierto ya sea para mitigar sus efectos o para adaptar a la población a los cambios, en mayor o menor medida, derivados de sucesos climáticos de riesgo.“En el caso de Mérida, por ejemplo, reu-nimos 10 expertos en materia hidráulica, geógrafos, geólogos, ingenieros en geocien-cia, ingenieros civiles que se han especiali-zado en ese tipo de eventos, en recupera-ción de vías y cosas así. Y lo que hicimos en este caso fue evaluar todos los puntos de afectaciones, y dar las recomendaciones pertinentes en esos puntos de afectación, considerando todas las variables geofísicas que intervienen en la recuperación de esos espacios. Y otra cosa fue la descripción del evento meteorológica e hidrológicamente. Esa descripción, en donde una persona en el futuro pudiera leer y entender qué fue lo que pasó y cómo pasó, es importante (…) No son eventos de qué pasa y dónde; son procesos. Es decir, no fue que cayó un palo de agua y se acabó todo, no, previamente había llovido. Y llueve y llueve y llueve y llueve… hasta que llega un momento en el que suelo está muy saturado de agua y ce-de. Entonces, por hablar en grandes rasgos, se derrumba algo, crea pequeños represa-mientos y ahí se estanca el agua, después se libera ese y se crea otro más abajo, enton-ces se va creando una cadena de cosas y cuando detona ya es un monstruo que es di-fícil detener.”Por otra parte, la cooperación internacio-nal es fundamental para comprender el rit-mo y la intensidad de estas afectaciones, co-mo lo explica Leal en cuanto a los métodos de monitoreo con los que contamos en el país y la región:“El tema del clima es que no es el clima de Venezuela; no nos podemos poner fron-teras. Cuando se hace el monitoreo para las variables climáticas y meteorológicas se ha-ce para la región, o sea, para todo el Atlánti-co, cómo está el comportamiento de Suda-mérica, cómo se está comportando el Océa-no Pacífico, que es de donde viene el fenó-meno del Niño y de la Niña, ese nos afecta a nosotros, cuando acá llueve para allá hay sequía y viceversa. Hay muchas cosas que nos afectan a nosotros que no está geográfi-camente cerca de nosotros, ni siquiera en el mismo continente. El Pacífico está muy le-jos de nosotros, pero igualmente hay que monitorearlo. Y por supuesto, el INAMEH no tiene estaciones allá; para eso se utilizan instrumentos satelitales de la plataforma de la Organización Mundial de Meteorolo-gía, por ejemplo, y otras plataformas que están disponibles y son gratuitas para todos los países. Son acuerdos internacionales que se hacen. Y todas estas plataformas nos sirven a nosotros para estar pendiente de lo que está pasando meteorológica y climáti-camente a nivel regional y mundial, por-que nos afecta lo que está pasando en el Po-lo Norte como lo que está en el Polo Sur y en cualquier otra latitud. Eso es importante entenderlo, por eso es por lo que en el tema climático la unión de los países es impor-tantísima, la coherencia y el consenso son importantes”. PRONÓSTICOS, PREVISIONES, RECOMENDACIONESEn cuanto a los pronósticos, Thielen afirma que el calentamiento en nuestra región es-tá generando un reordenamiento de las co-rrientes oceánicas.“De acuerdo con investigaciones hechas por colegas de otras organizaciones, lo que está sucediendo ahora es la presencia de grandes zonas oceánicas calientes sin pre-cedentes. Por ejemplo, en Europa, y con una velocidad tan importante que conduce al colapso de algunas de esas corrientes. Y ese calor que hemos estado transportando durante cientos de miles de años hacia el hemisferio norte desde las zonas tropica-les, muy probablemente, en un tiempo bas-tante breve, va a producir ese colapso. Esto quiere decir que va a ser un clima de la no-che al mañana muy distinto a lo que había prevalecido. La afectación no solamente es para los humanos, lo será también para los sistemas industriales, los cultivos, las enfer-medades infecciosas… y también para sis-temas naturales como, por ejemplo, un parque nacional”.El doctor Thielen y su equipo llevan a ca-bo estudios de tendencias climáticas que apuntan hacia una reducción de las precipi-taciones en Venezuela para 2050, lo que traerá consigo un clima más seco.“Cuando uno lee distintos informes, se habla de que, para Venezuela, se prevé que en el 2050 o en el 2100 tendrá una condi-ción más seca que la actual. Eso lo vamos a leer en muchas publicaciones del IPCC. Ta-les resultados se obtienen de los análisis de la tendencia. Pero cuando hacemos un análisis de una serie muy amplia, muy ex-tensa, estamos ignorando la tendencia más reciente, que ha cambiado totalmen-te lo que es la velocidad y la intensidad de las precipitaciones. Podemos ver que, en la última década —y yo esperaría que tam-bién para los próximos años—, la tenden-cia es a un incremento muy importante, de unos cincuenta milímetros más de pre-cipitación al año. Eso es bastante. Para mu-chas zonas de Venezuela, incorporar cin-cuenta milímetros más de precipitación y de una manera persistente es un incre-mento considerable. Estamos hablando de situaciones de precipitación sin preceden-tes en el país”.Podría decirse, entonces, que una de las claves para sobrellevar esta nueva realidad es estar lo suficientemente conscientes, co-mo población, de qué es lo que viene y qué medios tenemos para hacerle frente; edu-carse sobre el entorno en el que habitamos y en las dinámicas tan cambiantes y agresi-vas del clima hoy en día. Inundaciones y desbordamientos que ocurrían cada cinco décadas están ahora aconteciendo con una frecuencia nunca vista en la historia de Ve-nezuela.Thielen sostiene que la solución de todo esto está en la información. “No de la infor-mación que se va a generar a través de las gráficas de este laboratorio, o en una publi-cación. Estos tiempos que vamos a ver ve-nir van a ser muy dinámicos. Y hay que ser exigentes con la calidad de esa informa-ción, que se genere de manera oportuna, y que realmente esté en el contexto de lo que son las tendencias globales. La alternativa es estar informados, porque los cambios conducen a situaciones extremas que son irreversibles”.Se trata, entonces, de mitigar, tan solo de mitigar y nunca olvidarse de las pequeñas acciones de reciclaje. No pareciera haber voluntad política para ponerle el cascabel al gato de las poderosas industrias que pro-cesan el plástico, por ejemplo.“No hay manera de predecir estos even-tos, ojalá. Quedan todavía unos meses de agua… Donde vayan a ser las concentracio-nes de lluvia depende mucho del compor-tamiento de esas grandes masas de agua que están suspendidas en el aire. De facto-res de calor, que es el detonante de todo. Ojalá y no nos afecte tanto a nosotros. Hay ondas tropicales que han pasado y no nos han afectado”, concluye Franklin Leal.

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