En Cojedes, la fecha se vive con una mística especial, pues aquí la educación no es solo un proceso académico, sino un acto de amor y de compromiso social
MARILYN MENDOZA ALMELLA
RNCC / FOTOS MINMUJER
Este jueves, como cada 15 de enero, la población venezolana ofreció en conjunto un homenaje a los maestros en su día, honrando a quienes han decidido hacer de la enseñanza su razón de vida.
En Cojedes, la fecha se vive con una mística especial, pues aquí la educación no es solo un proceso académico, sino un acto de amor y de compromiso social en el desarrollo de la nación.
Como bien dice el adagio, “la educación es el vestido de gala para asistir a la fiesta de la vida”. Bajo esa premisa, los docentes cojedeños a lo largo de la historia de la nación se mantienen en sus escuelas recibiendo a los niños con los brazos abiertos, reafirmando que el maestro es el segundo padre y la guía fundamental en el crecimiento de los ciudadanos del mañana.
El papel del maestro en Cojedes va más allá del pizarrón. Son líderes comunitarios, psicólogos y orientadores permanentes. Y al incorporarse masivamente en medio de la situación que atraviesa el país, dejan en evidencia que frente a las dificultades, la voluntad de enseñar es inquebrantable.
La entrega que posee el docente cojedeño representa la gallardía y el amor por enseñar que se difunde en cada rincón del estado, a través de las escuelas rurales y hasta los liceos de las ciudades.
«Ser educador, es el arte de aprender de mis estudiantes»
“En este Día del Maestro en Venezuela, me detengo a reflexionar sobre un camino que no elegí por planificación, pero que hoy considero mi mayor bendición.
A mis 45 años, siendo psicólogo de profesión, puedo decir con total certeza que ser educador es la experiencia que más me ha marcado como persona y como ser humano”, considera Manuel Oropeza, defensor educativo en la Escuela Técnica Industrial Robinsoniana Zamorana “José Laurencio Silva”, de Tinaquillo.
“Llegué a las aulas por una oportunidad laboral, una puerta que se abrió en el momento justo. Sin embargo, lo que comenzó como un trabajo se transformó rápidamente en un descubrimiento de vida.
Entendí que ser educador no se trata tan solo de enseñar contenidos, sino de algo mucho más profundo: se trata de aprender también”, subrayó.
“Aprendí que nuestra labor principal es escuchar y descubrir en cada estudiante un sinfín de conocimientos únicos e individuales. Cada joven es un mundo, y nosotros somos los guías que ayudan a explorar ese potencial”, dijo con amor.
“Cada día aprendo más y más de ellos. Sus vivencias, sus retos y su resiliencia me impulsan a seguir adelante. Mi formación como psicólogo y mi experiencia en el campo se dan la mano para proteger y guiar a quienes son el futuro de nuestro país. Es por ello que hoy, más que nunca, me siento profundamente agradecido”, apuntó el profesor.

Vocación que se hace arte
Juana Fuentes
Docente
En la Escuela Básica “Aura de Terán”, la cultura y la pedagogía caminan de la mano gracias a profesionales como Juana Fuentes, licenciada en Educación en Desarrollo Cultural. Para ella, el aula es un escenario donde se siembra identidad nacional. Desde su llegada a la institución en el año 2019, Juana ha transformado la
enseñanza en una experiencia sensorial, a través del baile y el teatro. Recordando sus inicios dijo con orgullo cómo aceptó el reto de interpretar “La Burriquita”, como un acto que integra las tradiciones vivas de Cojedes y de la nación a la vez que
estimula la creatividad y la expresión de los niños. Asimismo, señaló que ha llevado diversidad de obras al escenario
escolar, como: “El epónimo del sueño de una maestra” y “Soy Constituyente”, que reflejan su compromiso y dedicación a su labor. “Mi trabajo como educadora tiende a ser un puente de aprendizaje constante”, comenta Fuentes, quien insta al gremio a ser empáticos y resilientes. “Nosotros no solo damos clase, nosotros transmitimos vida, a través del arte”, expresó, con la pasión de quien sabe que la cultura es el armás poderosa de la educación.
18 años de entrega y de amor
Yaiset Algarabán
Docente
La historia de la educación en Cojedes tiene nombres propios y uno de ellos es el de Deysi Algarabán. Egresada de la Universidad Bolivariana de Venezuela, Deysi, representa la constancia de 18 años de servicio en instituciones emblemáticas como a EB Carlos Quintero Alegría y la EB José Laurencio Silva. Para Deysi, el magisterio fue un amor a primera vista que se consolidó en
la Escuela “José Carrillo Moreno” del municipio Tinaco. Su testimonio está cargado de profundidad y sencillez.
“La docencia para mí ha sido una experiencia muy bonita, no pensé que iba a enamorarme tanto de mi trabajo
como me gusta. Amo lo que hago y lo hago de corazón”, enfatizó.
Detalló que emoción que “los estudiantes son como mis hijos y
verlos crecer día a día y ser parte de sus avances es el sentimiento más gratificante que existe”, aseguró. Algarabán, define el aula como un espacio de intercambio energético, donde a pesar de los retos, se sale con el alma llena. Su filosofía es clara: “Querer es poder. No se trata de hacer a alguien, sino de potenciar a esos seres que ya tienen luz propia y recordándoles siempre el valor
del amor propio y el esfuerzo”, dijo emocionada la maestra.


