MARILYN MENDOZA ALMELLA
RNCC / FOTOS CORTESÍA

Hay vidas que no solo se viven, sino que se cantan. La de José León Martínez, conocido todo el llano y más allá, como Lionso Vera, es una melodía profunda que resuena en cada rincón de la geografía venezolana y que ha sido reconocida más allá de nuestras fronteras como un invaluable tesoro cultural.

A sus 74 años, nacido en el humilde paraje de El Manire, cerca de El Baúl, el 23 de noviembre de 1950, Lionso Vera, se ha convertido no solo en un músico, sino un maestro de vida, un compositor de historias y un pilar fundamental de la cultura cojedeña.

“El Cantor”, es en si mismo un mapa musical trazado con las cuerdas de un arpa y la voz curtida de la sabana.

Su trayectoria de 63 años no solo lo consagra como un artista prolífico, sino como un Patrimonio Cultural Vviviente de Venezuela, con más de seis décadas al toque del arpa que canta historias bonitas nacidas del corazón.

UN LEGADO FAMILIAR

La conexión de José León, con la música es un legado familiar. Es el cuarto de siete hermanos, entre ellos el recordado arpista José Amado Lovera Martínez, “Uña de Oro de Venezuela” y el maraquero Coromoto Martínez.

Cuenta que, a los nueve años, ya residenciado en Tinaco, su padre, Andrés Avelino Estévez, le enseñó las primeras notas. Siendo un niño, dice que sentía el llamado y la pasión por la música.

Al poco tiempo su adolescencia dio un giro significativo, con tan solo 13 años Lionso, hizo su primer debut artístico y profesional, cuando grabó sus primeros dos discos de 45 RPM en Caracas. Más tarde, a los 16 años realizó un curso de contabilidad, una profesión que confiesa, nunca ejerció, pues su vocación era indetenible en el género musical folclorista.

Su talento lo ha llevado a compartir escenarios con las grandes ligas del folclor venezolano. Por diez años, fue el cuatrista y luego el arpista de acompañamiento de Reynaldo Armas, recorriendo Venezuela y llegando hasta Bogotá, Colombia.

MÁS DE 30 TRABAJOS DISCOGRÁFICOS

La carrera del maestro se resume en cifras impresionantes entre ellas 16 producciones de larga duración o “Long Play” grabadas como músico arpista, 30 trabajos discográficos como cantante y diversas colaboraciones con agrupaciones como “La Parranda La Verde Clarita”, “La Selección Cojedes” y “La Unión Lima Blanco”, con las cuáles ha participado en innumerables oportunidades.

El impacto de Lionso Vera en la música llanera ha trascendido la tarima para convertirse en un valor intangible. En el año 2005, la Fundación Casa de La Cultura Caribeña (Funca-Caribe) lo declaró “Patrimonio Cultural del Caribe”. Además, desde 2012, está registrado en el Sistema Nacional de Culturas Populares, una plataforma que reconoce y protege a los grandes guardianes de la identidad nacional.

CULTURA, EDUCACIÓN Y TRADICIÓN

Vera, se ha convertido en un licenciado que siembra en las nuevas generaciones nuestras raíces culturales. A pesar de que en su juventud realizó trabajos arduos, desde cargar sacos de cemento hasta ser chofer y vigilante, la sed de conocimiento y la motivación de su esposa, Mayra Carolina César López, lo llevaron a estudiar educación, Mención Desarrollo Cultural, egresando del convenio de la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez (Uners) y el Consejo Nacional de Cultura (Conac) en Tinaco.

Esta formación y su vasta experiencia lo han posicionado como un respetado especialista en música, siendo asignado por la Dirección de Educación Regional en la Casa de la Cultura “José Amaro Flores” y actualmente, en la Escuela Básica “José Laurencio Silva” de su querido Tinaco.

Señala que su misión es inyectar el amor por el arpa, el cuatro, el canto y las tradiciones llaneras en los niños y jóvenes cojedeños, asegurando que la identidad regional no se pierda.

“Mi pasión no es más que sembrar el folclor en las nuevas generaciones”, reflexiona el maestro.

A los 74 años, Lionso se considera un hombre afortunado, sus hijos lo adoran y tiene una mujer que lo incentivó a seguir adelante.

Dijo que su vida es una oda a la perseverancia, “por amor a su familia y sobre todo al inmenso amor por el folclor que lo vio nacer”, refirió.

El maestro arpista, en sus tiempos libres, se va a pescar, actividad que disfruta, además de proporcionarle calma y serenidad en su vida cotidiana. José León, es un hombre que a pesar de las vueltas de la vida, siempre regresó a su tierra y a su arpa, demostrando que la cultura es el motor más potente de la identidad de un pueblo. Vera, es la prueba viva de que el arpa y el canto llanero son el alma inextinguible de Cojedes.

“Mi vida está dedicada al arpa, el canto y la docencia, tejiendo la identidad llanera desde Tinaco, hasta el escenario internacional”, puntualizó.

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