Más de 220 triunfadores de la Aldea Universitaria Francisco Miguel Seijas celebraron los logros y transformaciones de esta Misión Educativa
DALISVE DURÁN
RNCC / FOTOS FRANK ALVAREZ
Con el ritmo contagioso de la bailoterapia y la alegría desbordante de triunfadores y docentes, la Aldea Universitaria Monseñor Francisco Miguel Seijas de Tinaquillo, festejó por todo lo alto el 22 aniversario de la Misión Sucre, el programa bandera creado por el Comandante Hugo Chávez Frías, para la democratización de la educación universitaria en Venezuela.
En un ambiente de júbilo y hermandad, más de 220 triunfadores de las carreras de Educación, Informática, Comunicación Social y Agroalimentación se sumaron a la celebración. El patio central de la aldea se transformó en una pista de baile donde la energía y la buena vibra contagiaron a todos.
«Más de 15 secciones trajeron sus hermosas tortas para cantar cumpleaños en un compartir sencillo, muy humilde, pero con mucho corazón», expresó emocionada la especialista Katiuska Pineda, coordinadora de la Aldea.

Pineda destacó con orgullo los logros palpables de este programa educativo, resaltando la incorporación de más de 300 profesionales formados en esta aldea al campo laboral del estado, todos ellos inspirados desde una visión humanista y productiva, pilares fundamentales de la Revolución Bolivariana.
La coordinadora recordó que la Misión Sucre arribó a sus 22 años de creación el pasado 8 de septiembre. Sin embargo, debido a la temporada vacacional, las festividades se extienden ahora hasta diciembre, con una programación que incluye encuentros deportivos, recreativos y una significativa atención a los niños y niñas de la comunidad de Buenos Aires, reafirmando el compromiso social y la integración con el Poder Popular que caracteriza a la Misión.
La Misión Sucre, desde su creación en 2003 por el Gigante Chávez, ha sido la expresión más clara de la democratización de la educación superior en Venezuela. Es la oportunidad que se le brindó a los jóvenes que, por condiciones económicas o geográficas, veían negado su acceso a las universidades tradicionales.

