Una vida dedicada al teatro, los escenarios y la formación de talentos, le han ganado el afecto y el respeto de la comunidad cultural de Cojedes

HENRRI VALE
RNCC / FOTOS CORTESÍA

José Rafael Arias, nació en el estado Barinas, el 28 de agosto del año 1956, en el seno de una familia trabajadora que le inculcó valores sobre las faenas del llano, creciendo lleno de costumbres y tradiciones de la zona donde se forjaría como un hombre de bien. 

Este polifacético artista tuvo una niñez bastante campestre, donde disfrutaba de la naturaleza, adquiriendo grandes enseñanzas. 

Desafortunadamente, a corta edad falleció su madre y tuvo que trasladarse al estado Cojedes, donde lo recibirían unos parientes suyos.

Nos contó que cuando niño, la gente del pueblo decía que iba a ser loco porque hablaba y discutía con los árboles y las matas, pero con el tiempo se dio cuenta que era la semilla de la carrera actoral y teatral que ya corría por sus venas, ya que no tuvo familiares que estuvieran en el medio, fue algo que nació con él. 

Recordó que cuando estudió en la Fundación la Salle en San Carlos, precisamente en el año 1977, conoció al profesor Guillermo Reyes, en ese mismo año se había fundado la Casa de la Cultura José Amaro Flores de Tinaco, “también en ese momento tuve noción del Grupo Rejas y fui parte de ello por un buen tiempo, siendo para mí, una casa de aprendizaje”. 

Dijo que Luis Flores le comentó sobre una obra teatral llamada “Los Criminales”, de Rodolfo Santana. 

“Creo que esa fue mi primera experiencia como tal, pero me gustó la cosa, sentí algo especial, pero no duró mucho”, reseña. 

Fue entonces cuando Reyes le comentó sobre la necesidad de un actor para una obra que iban a montar en el teatro experimental San Carlos, llamada “Fiesta llanera un museo” con la cual recorrieron casi todo el país. También la obra participó en un festival en San Fernando de Apure en el año 1978, y la agrupación recibió una invitación para Manizales, Colombia, a la cual no pudieron asistir por falta de recursos. 

Entre los recorridos y actuaciones surge la oportunidad de estudiar Arte Dramático en la Escuela Nacional de Teatro en Caracas, por dos años, lugar donde recibió clases de Gilberto Pinto. Omar Gózales, Roberto Colmenares, Ana Rosa Gallegos, figuras de talla nacional e internacional que formaron parte de su proceso formativo, que, a su juicio, fue muy fructífero. 

Luego de esa formación en la capital, retorna a Cojedes donde se incorpora nuevamente a la Agrupación Cultural Rejas. Es aquí cuando precisamente nace el Vía Crucis Viviente, en el año 1982, dando vida a esa historia universal que lleva a Jesús de Nazaret a la crucifixión. 

Paralelamente, amplió sus experiencias con la Agrupación Arcilla, con la cual participó en importantes festivales nacionales, sin dejar de formar parte en Rejas, donde ya se consolidaba como director. 

“Era una unión perfecta que me llenaba de mucha alegría y de satisfacción por el trabajo mancomunado”, señala Arias. 

De esos tiempos, recuerda la pieza llamada la “Muerte de Alfredo Ruíz” de Roberto Santana, la cual catalogó de un éxito en sus presentaciones y fue algo que al público le gustó mucho. 

Fiel a sus orígenes, Arias también se ha dedicado al cultivo de la declamación y del cacho llanero, como elemento narrativo y teatral que vincula nuestras raíces con la gran tradición de los juglares. 

Entre las distintas agrupaciones culturales donde participó este ilustre cojedeño, se cuentan Arcilla, la Compañía Regional de Teatro, Visagra, Rejas, agrupaciones de locainas, entre otras, evidenciando su estrecha vinculación a las distintas expresiones culturales de la entidad llanera. 

Durante esa etapa, Arias obtuvo un premio como mejor actor en la primera muestra de Compañías Regionales de Venezuela, realizado en Santa Teresa del Tuy.

Además, su loable labor como artista le ha merecido ser reconocido con las órdenes José Laurencio Silva, Ciudad de Tinaco y Ciudad de San Carlos, reconocimiento del Mango, otorgado por la alcaldía de San Carlos, Premio Nacional del Libro 1996 en la categoría Mejor Libro Viviente, Premio Festival Internacional Silbón de Oro como Declamador y Cachero en su primer lugar, primer lugar en el Festival Educativo Tinaja de Oro, Mejor Actor en el cuarto festival de Teatro TEMA, entre otros lauros, que engalanan sus casi 50 años de fructífero trabajo cultural. 

Precisamente, por su trayectoria le fue otorgado en el año 2025 el Título de Maestro Honorario de la Universidad Nacional Experimental de las Artes (UNEARTE), distinción que fue entregada por el rector de dicha Universidad y el Ministro del Poder Popular para la Cultura, Ernesto Villegas. 

Siempre inquieto e innovador, ahora se encuentra planificando y visualizando la concreción de una Escuela de Formación Actoral para Tinaco, municipio donde reside hace muchos años, junto a su compañera de vida, la poetisa Argelia Zamora.

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