Agentes de Seguridad Nacional y el FBI han comenzado visitas domiciliarias y entrevistas con familias y tutores

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RNCC / FOTO CORTESÍA

Organizaciones de derechos humanos han expresado su preocupación ante el programa de revisión iniciado por el gobierno del presidente Donald Trump, que busca evaluar la situación de unos 450 mil menores migrantes que ingresaron a Estados Unidos sin compañía de sus padres. La iniciativa, que involucra diversas agencias federales, incluye pruebas de ADN y verificaciones domiciliarias. 

Según funcionarios del gobierno, la supervisión de los patrocinadores adultos que acogieron a los menores no siempre fue rigurosa. 

Como parte de esta evaluación, agentes de Seguridad Nacional y el FBI han comenzado visitas domiciliarias y entrevistas con familias y tutores. 

La revisión también incluye pruebas de ADN y verificación de antecedentes para identificar irregularidades en el sistema de acogida. 

Organizaciones defensoras de los derechos de los migrantes han expresado preocupación ante la posibilidad de que el programa pueda derivar en deportaciones masivas, donde esto afecta tanto a los menores como a sus patrocinadores. En diversas ciudades, agentes federales han llevado a cabo inspecciones en hogares, lo que ha generado inquietud entre familias legítimas que temen represalias. 

En los últimos meses, más de un centenar de niños han sido retirados de sus patrocinadores y trasladados a refugios gestionados por el gobierno. 

El gobierno de Trump ha ajustado las políticas de patrocinio y reducido fondos para la asistencia legal de los menores migrantes, lo que ha dejado a miles sin representación en procesos judiciales. A medida que avanzan las verificaciones, distintos sectores continúan con la evaluación del impacto de esta medida sobre la comunidad migrante. 

CANCELAN ACTIVIDADES CULTURALES 

En esa misma línea, rganizaciones latinas en Estados Unidos están cancelando todo tipo de eventos masivos en el país por las estrictas medidas contra la población migrante irregular. 

Uno de los casos es el de la celebración en Chicago del 5 de mayo, cuando la comunidad mexicana en Estados Unidos celebra la victoria de la nación latinoamericana sobre el Ejército francés en la llamada batalla de Puebla, que ocurrió en 1862. 

Durante los últimos 45 años, el barrio de La Villita, en Illinois, ha celebrado la efeméride con un desfile de bandas mexicanas, carrozas y bailarines, y un festival en un parque local, pero la celebración de este año, que atrae hasta 300.000 personas anualmente, fue cancelada. 

Organizadores de la actividad afirman que muchos latinos, ya sea con una residencia legal o indocumentados, temen ser arrestados si se reúnen públicamente en grandes multitudes. 

También informaron que algunos tienen miedo de asistir a la iglesia, ir a trabajar o incluso llevar a sus hijos a la escuela.

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