FREDDY ÑAÑEZ
RNCC / FOTO CORTESÍA

Día tras día, sostenemos un amplio conversatorio con el Pueblo Organizado y los movimientos de Comunicadores Comunales sobre los instrumentos de la guerra psicológica en esta nueva era. Hablamos de un escenario donde el capitalismo decadente ha encontrado en las nuevas tecnologías una oportunidad para radicalizar su dominio.

Este es un cambio pragmático que se reedita en el siglo XXI, afectando la comunicación, la sociabilización y la forma en que consumimos cultura e información.

EL ASEDIO GEOPOLÍTICO Y LA TRAMPA ALGORÍTMICA

Venezuela se enfrenta hoy a una amenaza de guerra bélica propiciada por el imperio norteamericano. Este asedio no puede verse de forma aislada; es una confrontación progresiva con una potencia en decadencia cuyas acciones afectan también a Suramérica y el Caribe. La agresión a nuestro país debe entenderse como una jugada geopolítica con una lectura amplia y trascendental, conectada ineludiblemente con el manejo de la información. Esta estrategia se proyecta a través de las redes sociales y sus algoritmos, diseñados con la única finalidad de disociar y despolitizar al individuo de la realidad.

La lógica es sencilla: si el individuo está aislado, es vulnerable. Debemos ser conscientes de que ningún cerebro es totalmente reacio o fuerte ante los algoritmos. Toda la inteligencia humana es susceptible a la guerra cognitiva. No podemos escapar de ella, pero sí podemos enfrentarla con conciencia, con estrategia y, por supuesto, con voluntad política.

Venezuela cuenta con un algoritmo social propio: la Revolución Bolivariana. Esta se constituyó con el Comandante Hugo Chávez Frías, quien creó una nueva percepción de nuestra historia y logró concatenar la poderosa lucha social, generando condiciones culturales y materiales para enfrentar estos elementos de cambio de época. Hoy, el Presidente Nicolás Maduro nos llama a la calma y a la cordura, pero también a no bajar la guardia en ningún frente.

Hemos tenido que enfrentar una guerra informativa que lleva 25 años intentando despolitizarnos y aislarnos. Su objetivo es que nos perdamos en la soledad de las redes sociales para dominarnos, pero no lo van a lograr. Mientras estemos cohesionados, con sentido de pertenencia y amor por Venezuela, esta Patria será inexpugnable. El pueblo se ha convertido en constructor de su propia comunicación, y en esa ofensiva por la verdad es que radica nuestra fuerza.

 La lucha comunicacional se fortalece con acciones concretas, como la entrega de equipos tecnológicos a Emisoras Comunitarias y a los Tanques de Pensamiento Comunal. Estos espacios ejercen una labor extraordinaria para desmontar la falsa mediática en redes sociales y defender la dignidad de Venezuela frente a las amenazas del gobierno estadounidense.

Desde nuestros espacios de divulgación, tenemos la tarea de dar una contraofensiva comunicacional para defender nuestra conciencia e ideología bolivariana. Cada comunicador y comunicadora comunal tiene la gran responsabilidad de empuñar la palabra, de escribir lo que está sucediendo y de denunciar las atrocidades del enemigo.

Ellos tienen el privilegio de ser los nuevos redactores de las batallas y victorias; serán quienes harán visible el destino victorioso de nuestro pueblo ante cualquier arremetida imperial. Es una obligación, un deber y un privilegio contar la Historia Revolucionaria y mantenerla viva en cualquier escenario.

 Los hombres y mujeres de la comunicación estamos convencidos de que vamos a ganar esta guerra por la verdad de Venezuela.

En los momentos más difíciles, los comunicadores han estado en las calles para combatir las mentiras. No han podido quebrantar la moral del pueblo. Ahora estamos a la ofensiva: recuperando la economía, consolidando la paz y construyendo un camino hacia la transformación del país.

Estamos en perfecta unión, habiendo consolidado una convivencia con factores que no son socialistas, pero que, en este momento, son nacionalistas, porque ante una amenaza ilegal, grosera e ilegítima, que viola incluso las propias leyes de la política, todos debemos unirnos.

Ahora que enfrentamos una nueva amenaza con la presencia de buques de guerra en costas venezolanas, los Comunicadores Populares, junto a los medios públicos y privados, no pueden cesar en esta lucha. Nos hemos forjado por décadas y hemos defendido victoriosamente la verdad de Venezuela.

Unidos, seguiremos trabajando para construir colectivamente nuevas formas organizativas que no solo bloqueen la guerra cognitiva, sino que también pasen a la contraofensiva. Debemos garantizar que cada tecnología y cada espacio se sumen a la voluntad de lucha del Pueblo Venezolano.

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