Este músico académico, ejecutante del trombón y cineasta apasionado, ha mostrado con hechos el potencial comunicacional y formativo que esconde cine hecho en Cojedes
MARILYN MENDOZA ALMELLA
RNCC / FOTOS CORTESÍA
Ramón Emilio Hernández Pérez es un nombre fundamental en el panorama cultural de Cojedes. Es músico académico, ejecutante del trombón y un cineasta apasionado que ha recorrido hasta las catacumbas del pueblo llevando formación cinematográfica, evidenciando con hechos el potencial comunicacional y formativo que esconde el cine hecho en la región.
Nacido en Naguanagua, estado Carabobo, el 13 de febrero de 1961, Ramón se trasladó a San Carlos a la edad de dos años. Actualmente reside en la comunidad rural de Mango Redondo, a las afueras de la capital cojedeña.
“Cojedes es mi tierra, la amo y respeto, y la que me ha permitido formarme y crecer en lo que me gusta, en la diversidad artística cultural”, expresa con orgullo.
FORMACIÓN CLÁSICA
La historia cultural de Ramón Hernández inicia en la década de los 70, cuando comenzó a estudiar música en la Escuela “Miguel Ángel Granados”, ubicada detrás de la Iglesia Catedral, donde también formó parte de la banda del mismo nombre.
Ramón es fundador de la Orquesta Musical Juvenil del estado Cojedes, siendo la segunda orquesta fundada en el país, después de la de Caracas. Actualmente, esta institución es parte del Sistema Nacional de Orquestas, donde él también estudió música.
Hernández comenta que empezó a estudiar actuación mediante talleres a través del grupo “Thalía”, fundado por el maestro Pedro Quintero.

“Ahí nos formamos un grupo de personas y luego, para los años de 1991-1992, iniciamos el proceso de profundizar estudios en la Escuela Regional de Teatro, donde hicimos grandes montajes, como Doña Bárbara, obra que tuvo importante acogida en los años 90”, detalló. Igualmente, dijo que en la agrupación Thalía también realizaron grandes clásicos.
En esa misma época, el artista formó parte de la agrupación Orfeón Universitario de la Unellez, explicando que fue ahí donde aprendió muchísimo del canto coral. Tanto así, que luego fue director del coro de la Universidad Nacional Abierta en Cojedes, durante tres años.
Comenta que, a poco tiempo, un grupo de personas del estado empezaron a formarse en el área del cine. En ese momento, “ya nosotros habíamos hecho una película llamada La historia de una bala, con el maestro José Daniel Suárez en la Compañía Regional de Teatro”.
A propósito de este punto, detalló que, “gracias a la Revolución y al comandante Chávez, se potencializó la visión del cine en Venezuela” y en cada uno de los estados del país, cuando se empezó a desarrollar a profundidad el mundo del cine, a través de la Cinemateca, La Villa del Cine y demás organizaciones que fueron hasta lo más profundo de los pueblos a formar al Poder Popular.
“Fue así que me sumé a este al movimiento de formación y práctica del cine en Cojedes. Recuerdo que así nos fuimos formando de a poco. Luego surge el Festival Nacional de los Llanos, evento que invitaba a crear una película y aquí en Cojedes, nadie quería participar”, refirió.

Ramón explicó que, al momento del festival, él llevaba la coordinación de Medios Audiovisuales del Ministerio del Poder Popular para la Cultura en el año 2011. “Me llaman y me indican que Cojedes debía participar en tal evento, a raíz de ello inicié rápidamente a montar una película con ayuda de otros compañeros y actores campesinos”, comentó.
Asumió el reto y trabajó en un cortometraje de ficción de 20 minutos llamado “El Embrollo”, que hizo en 21 días. Ganaron el 1er lugar del Premio Nacional de Cine Festival de los Llanos. Ramón recibió la noticia en la clínica hospitalizado, producto del estrés y la presión del trabajo por la inmediatez del proyecto, pero considera que “valió la pena tanto esfuerzo y dedicación”, dijo el especialista con orgullo. En dicho evento, Hernández se ganó su primera cámara profesional, además de la estatuilla.
Aunado al tema, Ramón agregó, con una sonrisa embozada, que esa película la grabó con una cámara súper sencilla. Al pasar poco tiempo, producto de su participación en el evento, muchos compañeros motivados iniciaron a hacer cine y a participar en diferentes eventos, donde en su mayoría han obtenido premios en los primeros lugares.
Dice sentirse orgulloso de haber participado en grandes eventos nacionales con películas como “El Muerto del Taparón”, un cortometraje que marcó el Festival Latinoamericano y del Caribe en Margarita, donde obtuvo el primer lugar.

“Producto del esfuerzo y dedicación de muchos compañeros que hicimos posible tal proyecto”, señala Ramón.
Asimismo, compartió otros de sus proyectos cinematográficos más importantes con sello cojedeño, tanto en ficción como documental, como La Cantina (la cual participó en el Festival de Cine de Barquisimeto, FCB), El Conuco, La Parranda la Central Cojedes y Diablitos Danzantes de Tinaquillo, entre otros.
LEGADO PERSONAL
“El cine en Cojedes ha ganado terreno y ahora con la Unearte, es un espacio ganado”, afirmó. No obstante, considera que se debe crear un festival de cine en Cojedes, donde se devele el potencial que se tiene, sobre todo entre los jóvenes. A su criterio, “hace falta un festival de cine en Cojedes, para que el público se emocione e incentiven a participar”.
A todo ello, manifestó que descubrió una de sus más grandes pasiones “trabajando de la mano del pueblo, allá a lo lejos en las catacumbas. Es enriquecedor ser parte de las experiencias de esas personas que se apoderan del arte del cine y lo hacen suyo de una manera fresca y genuina”, apuntó.

Desde su mirada, considera que “el mundo del cine nacional aviva sus puertas con la llegada de la Revolución, con el comandante Chávez”, quien en su tiempo instruyó al Ministerio de la Cultura y a sus especialistas a ir hasta las catacumbas del pueblo a formar a la población y mostrarles la magia y el poder del cine.
Cojedes cuenta con grandes talentos, refirió. Agradeció al editor y productor cojedeño Saúl Suárez, quien ha sido su editor por excelencia, al que describe como “un gran talento que tenemos acá en Cojedes, un muchacho muy humilde y trabajador”.
Las vivencias del arte cultural han dejado una huella imborrable en Ramón. En 2008, asumió la coordinación de Cine del CNAC en Cojedes y la construcción de la Cinemateca de San Carlos. En ese tiempo, participó en la preparación de cientos de personas en el estado en talleres de cine y fotografía.
“Fueron años muy hermosos en la parte de formación y de producción del cine comunitario, así se llamaba, cine comunitario no popular”, apuntó.

En 2009, asumió la coordinación del Cine y Medios Audiovisuales del MPPC, cargo que mantuvo hasta el año 2014 aproximadamente. Actualmente, está enfocado en seguir enalteciendo la cultura local de su comunidad mediante la proyección de bailes tradicionales como el fandanguillo y el joropo, “enseñando a los niños la importancia de nuestras tradiciones y su valor en el tiempo”. Este trabajo le ha dado frutos: Su agrupación obtuvo el 1er lugar en la danza de fandanguillo en el Festival Nacional de Yolanda Granado en Maracay.
Pilares para la vida
Ramón expresó con cariño que su madre fue un pilar fundamental en su juventud. “Fue mi apoyo en mi proceso de aprendizaje y de incursión en la cultura. Fue mi mamá la que me acompañó en todo momento y la que me daba los permisos para que yo participara en las actividades”, reconoce con emoción. Mencionó que lleva 21 años de casado con la Sra. Aida Hurtado.

“Mi esposa ha sido mi apoyo y mi pilar en todos estos años, de verdad. Mi esposa ha estado conmigo siempre apoyándome en todos mis proyectos, sin ella no habría podido realizar todos los proyectos cinematográficos en donde he participado y realizado”, sostuvo. Estima que el mundo del cine y del arte en general “se debe estudiar e investigar mucho, con la misión y visión de saber de dónde venimos y para dónde vamos”. En esta línea, cree que las personas dedicadas al cine deben documentarse muy bien del cine de ayer y el de hoy. Recordó con pesar un documento audiovisual perdido de la comunidad de Macapo y envió su mensaje a la generación de relevo a que estudien, investiguen y se formen, enfatizando que “lo importante es que sean humildes, en el mundo de hoy y siempre”.

