Recordamos las naves de guerra que se enfrentaron en la batalla fluvial del Cabrián, la travesía y sus principales comandantes

WILLIAM GARCÍA
RNCC / FOTOS CORTESÍA

Bien lo señala el historiador Vicente Lecuna en el Tomo I de su obra “Crónica razonada de las guerras de Bolívar” (1950, p. 500), que en la provincia de Guayana “sólo había dos plazas, ambas fortificadas, a orillas del Orinoco, abastecidas y defendidas por una escuadrilla numerosa bien armada. Contra esos baluartes no podían nada los patriotas, sin disponer de marina, como lo mostró luego la experiencia”. Lo que no deja lugar a dudas que el choque final para la liberación del Orinoco, sería de las dos escuadras.

En consonancia con lo antes expuesto, Lecuna al citar al pie de página a la obra de Baralt y Díaz (2016, p. 457), afirma que “no fue una disposición ocasional la tomada por el general Bolívar respecto a la marina en el Orinoco. Desde Barcelona, con clara visión de la realidad, emitió el concepto de que para rendir las dos plazas fuertes de Guayana era necesario destruir la escuadra de los realistas; al tomar el mando en Guayana, llamó al almirante Brión pero juzgando que no bastarían los buques de éste, dispuso un astillero para construir flecheras, encomendando estos trabajos, a la actividad del general Arismendi y del coronel Arrioja; y en poco tiempo con los buques construidos, y otros tomados a los enemigos, formó dos escuadrillas, la del capitán Rodríguez, a la cual envió aguas arriba hacia el Caura, y la del capitán Rosendo, destinada a bajar al encuentro del Almirante”.

En cuanto al número de embarcaciones españolas que se enfrentan en la ensenada del Cabrián, la primera referencia historiográfica corresponde a Rafael María Baralt y Ramón Díaz, la ampliamente conocida y denominada “Resumen de la Historia de Venezuela. Desde el año 1797 hasta el de 1830. En su Tomo II, versión digital por la Universidad Nacional Experimental Rafael María Baralt de Maracaibo (2016, p. 461), sostiene que “los españoles disponían de catorce buques armados en guerra, entre ellos una corbeta, ocho goletas y un bergantín, y además seis cañoneras y cuatro flecheras, con 108 cañones entre todos; y tenían además dos bergantines, diez goletas y balandras y otras embarcaciones menores de trasporte. Entre todas llevaban 1.244 marineros y 1.436 soldados; los emigrados de todas edades y sexos estimábanse en 1.800”.

A esta gran diferencia debe responder la estrategia de Simón Bolívar. Felipe Larrazábal en el Tomo II de su Libro “Vida del Libertador Simón Bolívar” (1925. p. 89), quien dice que “para resguardar la escuadra, que aún era menor que la realista, el Libertador mandó construir un fuerte que tituló Brión. Dirigíalo como ingeniero el capitán Pasioni, bajo las órdenes de Arismendi. Recogiéronse todos los carpinteros, herreros, fraguas y demás objetos necesarios, y se trabajó con tal actividad, que en breve se erigieron baterías capaces de defender el punto”.

Estas acciones se hacían mientras llegaba la escuadra del Almirante Luis Brión. Larrazábal (1925, p. 90), agrega que las correspondencias enviadas por el Libertador al general Soublette, desde Casacoima, revelan su provisión puesta de manifiesto para garantizar el más mínimo requerimiento: “orden para secuestrar todo el sebo para la escuadra; orden para recoger oficiales de Marina y Artillería (…); orden para ocupar las fortalezas y tomar pieles necesarias a las lanadas que faltaban al servicio de la artillería; orden para salar la carne de carnero y procurarse bestias enjalmadas; para continuar los trabajos del astillero en San Miguel…¡Y esto construyendo buques; levantando fuertes; sitiando la plaza de Angostura”.

Se trataba de un desafío para equilibrar la balanza entre ambas fuerzas. En este sentido, Lecuna al añadir un aporte al pie de página de la obra de Baralt y Díaz (2016, p. 461), acota que “Bolívar con anticipación construyó dos fuertes en la ensenada de Cabrián, más abajo de la Antigua Guayana, como puntos de apoyo de la escuadra del Almirante. Siendo esta de cinco bergantines, tres goletas y cinco flecheras no podía hacer frente a la enemiga, pero anclada entre los dos fuertes de Cabrián y sostenida por tropas de tierra considerábase invulnerable”.

LA TRAVESÍA DE LAS ESCUADRAS

A bordo del Bergantín “El Invencible” en el Puerto de Carúpano, el Almirante Luis Brion escribe el 5 de junio de 1817 al Libertador para comunicarle que “la Escuadra Española ha estado tres días al Frente de Margarita; ella se compone de 20 buques, tanto de guerra como de transporte y está fondeada ahora en Cumaná” (Manuel Díaz Ugueto. Documentos del Almirante Brión. Tomo I. Ediciones del Congreso de la República. Caracas. 1982, p. 259).

Como se puede contemplar la poderosa flota española dirigida por Pablo Morillo, ya había llegado a Margarita y significaba una seria amenaza a los proyectos de Bolìvar y Brión en el Orinoco, ya que estaba muy cerca de la escuadra patriota. Sin embargo, Brión hace saber a Bolívar que “hacía ya dos meses que se estaba preparando para ir a reunírsele con esta bella escuadra en el Orinoco” (Ibídem. Díaz Ugueto. 1982, p. 260).

Pero más adelante le confirma que “está en marcha para unirse con él y lleva cuatro bergantines, siete goletas, dos faluchos, una balandra y nueve flecheras y cañoneras. Que trae tantos cañones, morteros, bombas, granadas, fusiles, pólvora y vestidos que espera no les faltará nada” (Ibídem. Díaz Ugueto. 1982, p. 260).

Prosigue Brión y dice que “le aguarda solamente el Indio Libre y la Diana, que estaban en los Cayos. Inmediatamente que lleguen, remontará. Le especifica la artillería naval y el calibre de sus buques de guerra. Al respecto expresa: “el bergantín Invencible monta 18 cañones de a 18 y una pieza de a 36 en colisa; el Conquistador tiene de a 24; el América Libre de a 18, lo mismo que el Saturno y el Indio Libre, 18 cañones de a 12. En fin no detallaré nada más porque aseguro a usted que todo lo verá usted pronto” (Ibídem. Díaz Ugueto. 1982, p. 260).

Para finalizar le hace saber a Bolívar que “no escribe a nadie más que a él, así le suplica diga muchas cosas a los amigos Arismendi, Piar, Soublette y demás y que cuente con su invariable amigo. Que Arismendi debe venir al Apostadero con un ingeniero 260 para hacer un fuerte y que tiene sus instrumentos de toda especie para este efecto y también útiles con qué habilitar cien carpinteros. Que haga cortar maderas para construir flecheras y que espero abrazar a vuestra merced dentro de diez o doce días” (Ibídem. Díaz Ugueto. 1982, p. 260).

Su zarpe en Carúpano se estima haya sido el 6 de junio, siete días después, el Jefe español Pablo Morillo ocupa este estratégico puerto y somete a la población, es decir, 13 de junio de 1817. Era el cálculo estimado por el Almirante patriota para su travesía, pero un fuerte temporal atacó con furia sus embarcaciones en la Boca del Dragón y disminuye su flota.

El percance ocurre en un grupo de estrechos marinos en la costa atlántica de Venezuela y Trinidad y Tobago que separan el golfo de Paria del mar Caribe. Brión lo expone textualmente en el parte que emite al Libertador el 28 de agosto sobre las batallas de Pagayos y el Cabrián, en donde notifica que “el 15 (de junio) a la vista de Tobago sufrimos un fuerte temporal que durante toda aquella noche y el día siguiente nos dispersó de tal modo que al serenar el tiempo me encontré con sólo cinco buques. Este infausto suceso podría haberme hecho desistir de la empresa de entrar en el Orinoco, si no hubiera observado la decisión de mi oficialidad y tripulaciones a ejecutarla o perecer. Seguí pues el plan que me había propuesto, a pesar de que el número de los buques se redujo” (Ibídem. Díaz Ugueto. 1982, p. 278).

Se trata de un trayecto infernal, del cual los expertos explican que hay mucho oleaje, la corriente es muy peligrosa por el choque del Caribe con el Atlántico. Es un paso largo y que más adelante está la Boca de Serpiente que, aunque es fuerte, las aguas están más apaciguadas que en Dragón. Las aguas están divididas entre Venezuela y Trinidad y Tobago. Hay cuatro bocas que se resumen en un tenebroso tramo, el paso más peligroso del Golfo de Paria, desde Guiria hasta Puerto España, en Trinidad y Tobago, justo el punto donde desemboca el caudaloso río Orinoco en el Océano Atlántico.

Esta turbulencia retrasa el arribo de la escuadra a las Bocas del Orinoco. El Contralmirante A.R.V. (Ret.) y experto en Historia Naval Manuel Díaz Ugueto, en el Tomo I de su obra citada (1982, p. 25), señala que “por el Delta del Orinoco entra el Almirante con sus buques mayores. De avanzada vienen las Fuerzas Sutiles del Capitán Antonio Díaz”.

“La llegada de la escuadra causó a los patriotas un regocijo imponderable (…) y así, tan pronto como La Torre supo en Angostura que Brión estaba en el Orinoco y que las fuerzas sutiles españolas se habían retirado después del combate de Pagallos, evacuó a Angostura” (Ibídem. Baralt y Díaz. 2016, p. 459-460).

COMPOSICIÓN DE LAS FLOTAS

En relación a los barcos, la tripulación a bordo y sus respectivos comandantes, se cuenta el libro “Efemérides y cotidianidad naval venezolana” de los historiadores navales, el Capitán de Navío Jairo Bracho Palma y el Vicealmirante Julio César Lanz Castellanos, (2022, p. 247).

En lo que respecta a la escuadra realista, los expertos en materia de historia naval señalan que ésta contaba con 34 buques: 22 de guerra y 12 de transporte. 108 cañones, 1.244 marinos, 1432 soldados y 1800 civiles evacuados. Mientras que la flota patriota se componía de 27 buques.

El historiador Vicente Lecuna al añadir un aporte al pie de página de la obra de Baralt y Díaz (2016, p. 461), acota que ésta constaba “de cinco bergantines, tres goletas y cinco flecheras no podía hacer frente a la enemiga, pero anclada entre los dos fuertes de Cabrián y sostenida por tropas de tierra considerá base invulnerable”.

Los buques mayores de la escuadra española eran la corbeta “Mercedes”, la polacra “Carmen”, al mando del Capitán de fragata Francisco Sales Echeverría; los bergantines Triunfador, Vigilante y Casanueva; las goletas Guadalupe, Rapelo, Pancha, Monteverde, Baguier (Transporte), Dolores, Guayanesa e Isabel; el guairo María, la bombarda Malagueña. Además de estos barcos de guerra, se incluía en el convoy, 12 transportes y una balandra.

Mientras que los buques mayores de la flota patriota estaba integrada por los bergantines Tártaro, Indio Libre, Terror, Conquistador y América Libre; las goletas: Diana, Mariño, Conejo, Cóndor y Tigre; la balandra: Margarita y el esquife Perla. A esta flota se deben sumar las cañoneras y flecheras del Capitán de Fragata Rafael Rodríguez.

No obstante, al consultar el citado parte emitido por Brión sobre las batallas fluviales de Pagayos y el Cabrián, al Libertador, se observa una diferencia numérica en las naves de guerra republicanas, mencionadas, tanto Bracho Palma como Lanz Castellanos y Lecuna que se baten en el célebre combate fluvial y ejecutan la implacable persecución y expulsión de la escuadra realista.

El temporal disminuye la cantidad de barcos que el Almirante anuncia a Bolívar en su correspondencia del 5 de junio y a ello se debe que todos los historiadores que han abordado el tema, se fijen en el número de buques que salen desde Carúpano, sin tomar en cuenta los que el peligroso trecho de la Boca del Dragón dispersa y separa del convoy patriota

 Lo cierto es que quince días más tarde, es decir, “el 30 arriba a Punta Barima, con las solas fuerzas de dos bergantines y dos goletas que remaron sin novedad hasta el 6 de julio y que estando en el Cabrián y al divisar a la Escuadra enemiga llega el Capitán de Fragata Antonio Rosales, reunido con dos buques de los dispersos en la noche del temporal. A esta se agregan 3 flecheras más del golfo” de Paria” (Ibídem. Díaz Ugueto. 1982, p. 25).

Las fuerzas sutiles republicanas y que estaban al mando del CF Rafael Francisco Rodríguez, según Bracho y Palma (2022, p. 247), son 6 cañoneras y las flecheras San José, Humillante y Venganza.

Sobre los nombres de los comandantes, la artillería y las tripulaciones de la Escuadra Realista, Vicente Lecuna (1950, p, 52), detalla que la corbeta Merced, comandada por Costa y Mur, estaba armada con 14 cañones, 23 marineros, y 70 soldados y milicianos; la goleta Carmen 2da Comandanta, al mando de Sebastián Echeverría, portaba 12 cañones, 37 marineros, y 61 soldados y milicianos; la goleta Monteverde El Parque tenía con 12 cañones, 20 marineros, y 60 soldados y milicianos; la goleta Dolores, estaba armada 6 cañones, 22 marineros, y 20 soldados y milicianos; la polacra Carmen capitaneada por Manuel López, constaba de 10 cañones, 32 marineros, y 59 soldados y milicianos; el bergantín Vigilante por F. A Casanueva, estaba armado con 12 cañones, 19 marineros, y 69 soldados y milicianos; la goleta Pancha, comandada por José Elorriaga, poseía 4 cañones, 30 marineros, y 57 soldados y milicianos; la goleta Isabel, estaba armada con 3 cañones, 15 marineros, y 69 soldados y milicianos; el Guayro María, comandado por J. A. Pérez, estaba armado con 6 cañones, 28 marineros, y 42 soldados y milicianos; la bombarda Reina Luisa, al mando de Burguera, montaba 1 cañón, 14 marineros, y 20 soldados y milicianos; la bombarda Malagueña, capitaneada por José Bonet estaba armada con 6 cañones, 16 marineros, y 30 soldados y milicianos; la goleta Guadalupe, estaba armada con 2 cañones, 14 marineros, y 20 soldados y milicianos; la goleta Guayanesa, portaba 2 cañones, 18 marineros, y 25 soldados y milicianos y la goleta Rapelo, estaba armada con 2 cañones, 14 marineros, y 20 soldados y milicianos.

Por su parte, las seis cañoneras estaban armadas con 12 cañones, 60 marineros, y 70 soldados y milicianos y las cuatro flecheras portaban 12 cañones, 88 marineros, y 84 soldados y milicianos. En total sumaban 108 cañones, 462 marineros 796 soldados y milicianos.

Contaban además con 12 transportes principales, entre ellos, dos bergantines y varias goletas, y muchas otras menores, que llevaban 782 marineros de tripulación y 640 soldados y milicianos. El convoy español totalizaba 108 cañones 1.244 marineros de tripulación 1.436 soldados y milicianos. Una fuerza superior a las escuadras patriota.

La lista de los buques de la escuadra que marcha sobre Guayana, que también refiere el Contralmirante A.R.V. (Ret.) Manuel Díaz Ugueto, en su obra mencionada (1982, p. 25), también se basa en los buques que salen de Carúpano, sin tomar en cuenta las unidades que se dispersan en el la Boca del Dragón. Ugueto señal al respecto que la flota patriota se componía de 5 Bergantines “El Invencible” buque que monta 14 carroñadas de a 24 y una pieza de a 36; corresponde a Buenos Aires, “América Libre”, “Indio Libre”, ‘El Conquistador”, “Esparta”; 7 Goletas: “La “Mariño”, “Càrtago”, “Venganza”, “Zaraza”, Conejo”, “Brión”, “Arismendi”; 1 Balandra: La “Aurora”; 1 Falucho: “El León” y 9 Flecheras: “El Valle”, “Santa Ana”, “Venganza”, San José”, “Perla”, Piar”, “Alacrán”, Juncar”, “Congreso”, además de 3 Flecheras más del golfo”.

En cuanto al convoy realista que había evacuado el 17 de julio de 1817 la fortaleza del San Gabriel en Angostura y se había detenido catorce días en los castillos de la Vieja Guayana, esperando los auxilios de Pablo Morillo, éste queda atrapado. El día 3 de agosto decide salir a enfrentar combate, pero en el Cabrián les esperaba la barrera más impenetrable y la persecución hostil que jamás se haya visto. La estrategia `para destruir y diezmar a la poderosa flota española estaba en una emboscada había funcionado y de la cual recibirán un ataque feroz por tres costados, por los caños y la fusilería de tierra, además de la artillería naval de los buques de guerra, cañoneras y flecheras.

Brión amaga para simular y atraer las naves españolas a la ensenada del Cabrián, sale a su encuentro en un movimiento oblicuo, pero luego se repliega y acodera sus barcos en la orilla de la ensenada y bajo la protección de la artillería logra el choque decisivo y una implacable persecución que reduce de treinta y solo tres barcos que logran escaparse a las Antillas, concluyendo con el dominio realista en el Orinoco.

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