Manuel Cedeño asesta un duro golpe en el paso del río Caroní y consolida la toma de las Misiones a los españoles
WILLIAM GARCÍA
RNCC / FOTOS CORTESÍA
El paso del Caroní fue una de las hazañas fundamentales para la toma de las Misiones y por consiguiente, para la liberación del Orinoco. Sin embargo, su incidencia en la campaña de Guayana, no ha sido valorada. En el entendido que una operación de esta naturaleza requiere del apoyo de las fuerzas sutiles de una flota, entonces, vale la pena preguntarse cómo se logra romper la línea defensiva española para la toma de las Misiones del Caroní y quienes ejecutan tan significativa operación.
Ninguno de los biógrafos de Piar se detiene a estudiar el trayecto que va desde el fracasado intento de asalto a la plaza de Angostura el 18 de enero a la toma de las Misiones del Caroní, el 2 de febrero de 1817. Algunos la evaden y otros solo hacen mención, dejando así, un eslabón que se presta a la confusión en las operaciones militares en este período.
En virtud de que Piar no está presente ni participa directamente en esta maniobra, sus biógrafos prefieren pasar desapercibido o simplemente recurrir al relato sesgado de Tomás Surroca, quien encerrado en la fortaleza de Angostura genera una narrativa para justificar la pérdida de tan importante trinchera para el dominio español y aducírsela a la cobardía de los defensores responsables en los tres puntos que cubrían la defensa del paso en el Caroní.
Este caso, es el que precisamente reproduce Marco Delgado Rodríguez en el libro “Batalla de el Juncal. Consideraciones geoestratégicas. 27 de septiembre de 1816. Manuel Piar. Notas Biográficas”, al eludir el contenido del Diario de Operaciones y las correspondencias de Piar en torno a las operaciones para el paso del Caroní, y decir simplemente que “el 2 de febrero se emprendió la travesía del río Caroní por el “paso de Caraguachí o Caruachi”, y el día 6 entraron en posesión de la Villa de Upata, cabecera de las Misiones del Caroní, regidas por capuchinos catalanes y compuestas de cuarenta y seis pueblos” (2016, p. 117).
Al referirse a uno de los oficiales españoles que custodiaba uno de los tres puntos, el citado autor asegura que “el mencionado Sánchez, defendía la misión y paso de Guri,…“y en cuanto supo que los rebeldes cortaban árboles para hacer canoas a fin de pasar el río, abandonó el pueblo y, marchando precipitadamente se fue a las fortalezas de Antigua Guayana” (Ibidem. Delgado. 2024, p. 117).
Otro autor, es Antonio Valdez Mederico, quien junto a su hermano Hipólito, en el libro “ Piar y Bolívar, la verdad de la Campaña de Guayana: 8/10/1816 – 17/10/1817, solo copia y pega la cronología del Diario de Operaciones y la secuencia epistolar entre Cedeño y Piar, publicado por O’Leary en el Tomo XV de sus Memorias (1881), pero sin interpretación alguna ni análisis contextual, lo que genera en ocasiones el desfase temporal o la falta de una periodización correcta, entre una etapa y otra, (2021, p. 78- 81),
Con esto no solo se desconoce la destreza militar del general Manuel Cedeño, sino que también se omite el papel de la incipiente flotilla en esta acción militar de gran repercusión. Lo cierto es que resulta innegable que el objetivo de Piar, era arrebatarles uno de los mayores sitios de aprovisionamiento logístico de Guayana a los españoles, las misiones del Caroní, para que esto coadyuvara a estrechar el sitio y debilitarlos por hambre. Pero sus fuerzas aun requerían de lo más indispensable para bloquear la plaza de Angostura, una considerable flotilla.
No obstante, dos autores otorgan la relevancia a la operación ejecutada por Manuel Cedeño en el paso del río Caroní. Rafael María Baralt y Ramón Díaz en el Tomo II de la obra “Resumen de la Historia de Venezuela” (2016, p. 443) sostienen que los célebres establecimientos de los capuchinos catalanes fueron “tomados todos ellos, a pesar de la resistencia opuesta por los realistas en baterías y atrincheramientos levantados a las márgenes del Caroní”.
Mientras que Hildelisa Cabello, citada por María Magdalena Zambrano en su obra “Manuel Piar: Gloria y extravío de un héroe” (2022, p. 58), reafirma que “al general Cedeño correspondió dirigir las acciones que permitieron al ejército patriota el control absoluto sobre el río Caroní y sus riberas, asiento de aquellos pueblos”.
Vista todas las observaciones que persisten en el ámbito historiográfico, nos situamos en el Diario de Operaciones para tomar el punto de partida de las maniobras. Esta valiosísima fuente anuncia que el 21 de enero de 1817 partió el General Cedeño con dos escuadrones de Caballería para el Caroní y el 24 a las nueve y media de la mañana salió Piar del Cuartel General de la Mesa con su Estado Mayor y todo su ejército, dejando solo 200 hombres de Caballería al mando del Teniente Coronel Miguel de Armas, acampando a las cinco de la tarde en el paso de la Candelaria.
Cuatro días después, se percibe a un Piar esperanzado del auxilio de la escuadra ofrecida por el Libertador. En este sentido comenta a Cedeño que antes de ayer, es decir, el 25 de enero, recibió “un pliego del Excmo. Señor Jefe Supremo, comunicándole su arribo a Barcelona con una escuadra y muchos elementos militares. La escuadra debe haber salido ya para las bocas del Orinoco” (Daniel Florencio O’Leary. Memorias de O’Leary Tomo XV. Caracas. 1881, p. 142- 143).

El Diario de Operaciones de ese dìa, no deja de mencionar a Cedeño, al reportar que “a las cinco de la mañana levanta el campo y a las ocho, estando en el pueblo de Panapana, recibe oficio del General Cedeño. A las seis de la mañana del día siguiente ordena Piar la salida y cuatro horas después, se encuentra en el hato San Felipe” (Ibídem. O’Leary. Tomo XV. 1881, p. 158). La relación epistolar entre los dos generales demuestra el grado de dependencia de los desplazamientos de Piar con respecto a Cedeño, dado a su amplio dominio sobre la zona. El 27 de enero despacha desde el cuartel general de San Felipe, un oficio donde deja ver el apremio que le genera la circunstancia, al punto que le hace saber textualmente: “desde ayer al medio día, estoy con el ejército aquí, aguardando las noticias que usted debe darme sobre el paso a que nos dirigimos” (Ibídem. O’Leary. Tomo XV. 1881, p. 142- 143).
El contenido que la correspondencia revela más adelante refleja un ambiente crucial y Piar reitera a Cedeño que lo que más ocupa su atención es que se “ha convencido más de la necesidad de pasar el Caroní cuanto antes. Si lo que nos detiene es la falta de buques, y US., no cree que se encuentren fácilmente, tendremos que recurrir a Panapana donde me ofrecieron dos o tres que no he traído porque no me acompaña un solo hombre de caballería” (Ibídem. O’Leary. Tomo XV. 1881, p. 142- 143).
Al día siguiente, emite otra correspondencia bastante nutrida, en la cual se puede evidenciar el grado de preocupación en el curazoleño y el temor de quedar solo. Al respecto le manifiesta ese 28 de enero, lo siguiente: “desde el 26 estoy con el ejército en este sitio, sin saber nada de US., ni de la dirección que había tomado, a pesar de haberle dirigido ayer una posta. Por casualidad ha llegado esta tarde un hombre que me ha informado que US., ha pasado el Tocoma y seguía marchando al interior sin decirme el destino que lo conduce” (Ibídem. O’Leary. Tomo XV. 1881, p. 143).
Más adelante, el contenido de la misiva lo muestra bastante angustiado, al señalarle: “estamos en una situación muy peligrosa, con todas las fuerzas divididas y sin podernos prestar ningún auxilio en caso necesario. Esta consideración me obliga a prevenir a US., que en el momento que reciba esta, contramarche con su división y venga a reunirse aquí con la infantería que se halla sola sin hombre de caballería que pueda traerle siquiera el ganado necesario para su subsistencia” (Ibídem. O’Leary. Tomo XV. 1881, p. 143).
Piar consciente de su desconocimiento del terreno, expresa una muestra de indecisión sobre el sitio exacto por donde se va a pasar el Caroní, dejando a criterio de Cedeño el cruce del rìo por donde le parezca más propicio. Lo que expone en el siguiente extracto no deja lugar a dudas: “si el objeto que US., lleva es solicitar curiaras para pasar el rio, y ha encontrado algunas, las entregará a un piquete de tropa para que las traiga, y vendrá US., delante con el resto de la fuerza; esto es si el paso de Caroní debe hacerse por aquí, como me dijo US., en uno de sus oficios” (Ibídem. O’Leary. Tomo XV. 1881, p. 143).
Dado a la incertidumbre que le embarga el momento coyuntural, Piar da lugar a la otra alternativa que se presente para lograr el objetivo, al sugerirle a Cedeño que “si según las noticias posteriores que haya adquirido, el paso debe ser por esta parte, dejará US., un piquete que custodie las curiaras y el resto de la división vendrá siempre para que marche con el ejército” (Ibídem. O’Leary. Tomo XV. 1881, p. 143).
No obstante, a las ocho de la noche de ese día 28 envía un posta para el General Cedeño, ordenándole que contramarche a ese cuartel de San Felipe. El ejército se mantiene en este cuartel hasta el 30 de enero en espera de Cedeño. Este día Piar escribe a Bolìvar, haciéndole ver el panorama generado por la falta de una escuadra para acometer la maniobra del paso del Caroní. A través del edecán, el Sargento Quintín Vallenilla, le comunica al Libertador que éste le ilustrará sobre los movimientos que ha ejecutado y los obstáculos que han retardado la ocupación del Caroní” (Ibídem. O’Leary. Tomo XV. 1881, p. 147-148).
Lo que describe más adelante, muestra los motivos que impiden su regreso para prestarle el auxilio requerido, y para ello expresa textualmente: “con cuanto dolor me veo forzado a decir a V. E. que en mi situación actual mes es imposible repasar el Orinoco y enviar los caballos que V.E. reclama, ya que dominado el rìo por los enemigos con una escuadrilla considerable, mientras nosotros no contamos con un solo buque y que sería expuesto a un seguro revès el emprenderla” (Ibídem. O’Leary. Tomo XV. 1881, p. 148). .
La frase que agrega al contenido de las razones esgrimidas, le da más fuerza al elemento de la escuadra. Piar reafirma estar “persuadido de que libertado el Caroní y cooperando por el río la escuadra, la rendición de Guayana es inevitable” (Ibídem. O’Leary. Tomo XV. 1881, p. 48).
Sin embargo, la efectividad de las maniobras de Manuel Cedeño con la caballera y su perfecto conocimiento del terreno, trae noticias favorables y alentadoras al Cuartel General de Piar, cuando el 1º de febrero llega un posta con oficio de Cedeño desde el sitio de la Vega, informando que “el 29 del presente hizo pasar del otro lado del Caroní al Coronel Hernández con sesenta hombres de caballería a batir los enemigos que se encontraban del otro lado de aquel paso y que el 30 pasaría él en persona a facilitar el paso de la infantería este de Cachirí” (Ibídem. O’Leary. Tomo XV. 1881, p. 159).
Cedeño había logrado dar el primer paso al cruzar el Caroní. De manera simultánea daba respuesta a la carencia de tropas en la infantería. El parte deja plasmado que “con el mismo posta había enviado cinco hombres para agregarlos a la infantería”. Así se fue dando respuesta a tan urgente necesidad. Otra nota importante reseñada en el parte, es el “oficio del Justicia del pueblo de Panapana participando el hallazgo de un bongo, al cual se mandó a alistar en el acto”, para compensar la falta de embarcaciones. (Ibídem. O’Leary. Tomo XV. 1881, p. 159).
Dos enfrentamientos definen el paso del Caroní. Uno escenificado el 30 y el otro a pocas horas del primero. El diario deja ver que a las siete de la noche de ese primero de febrero “se recibe una noticia del General de Brigada Manuel Cedeño, con fecha 31 de enero, notificando haber sorprendido el Coronel Hernández a las once de la noche del 30 la guarnición de más de 300 hombres que a las órdenes del español Sánchez defendìa el puerto de Ure: que en este golpe se mataron al enemigo seis hombres y e hicieron ocho prisioneros” (Ibídem. O’Leary. Tomo XV. 1881, p. 160).
Horas después, es decir, a las ocho de la mañana del siguiente dìa, reporta el diario que se “avistó una partida enemiga de 30 hombres de caballería en el paso de Ure, y habiendo salido a reconocerla otra nuestra batió a la enemiga, matándole cuatro hombres y tomándole dos prisioneros, una arroba de pólvora y seis carabinas” (Ibídem. O’Leary. Tomo XV. 1881, p. 160).

El saldo de los dos choques fue de diez muertos y diez heridos, cuyas acciones indican que los realistas defendieron el paso del Caroní, cumpliendo las instrucciones emanadas de la fortaleza de Angostura. A las ocho de la noche de ese día se despacharon dos postas, uno por el paso de Ure y otro por el paso de Paraguachi para que prepare todo para el paso de la infantería que marchará mañana mismo hacia el paso de Caraguachi. A las nueve y media de la mañana del día 2 de febrero, dan aviso a Piar en San Felipe que Cedeño ya se encontraba poseyendo el Paso de Caraguachi. Media hora después, la infantería inicia su marcha hacia el denominado paso en el Caroní, a donde llegaron a la una de la tarde, el cual pasó inmediatamente con su Secretario y sus Edecanes, encontrando de inmediato a Cedeño y a su caballería. A las cuatro de la tarde comienza a pasar la infantería” (Ibídem. O’Leary. Tomo XV. 1881, p. 160).
A las cinco de la tarde el diario de Operaciones anuncia la desgracia de una curiara volteada en medio del río, la cual transportaba diez soldados, un cabo, un sargento y un oficial de cazadores; todos con sus fusiles, bananas y municiones a diez cartuchos, los cuales se perdieron e igualmente el cabo llamado Landaeta que se ahogó: los demás soldados y la curiara se salvaron al favor de varios hombres de la caballería de Cedeño que se lanzaron al agua” (Ibídem. O’Leary. Tomo XV. 1881, p. 160-161).
A las once de la mañana del siguiente dìa pasan los batallones Barlovento y Honor y parte del parque, pasando al pueblo de Caraguachi, a cuatro cuadras de la orilla. A las ocho de la mañana del 4 de febrero se concluye el paso de la infantería, pasando al pueblo de Caruachi, donde estaban el resto de las tropas” (Ibídem. O’Leary. Tomo XV. 1881, p. 161).
La novedad que Piar trasmite el 4 de febrero de 1817, desde el paso de Caruachi al Comandante Miguel de Armas, le quitan un peso de encima, al anunciarle que “los enemigos que cubrían a Ure, en número de 300, han sido batidos por 70 hombres dueños, y esta sola escaramuza nos ha hecho nuestro de todas las misiones que están a la ribera del Caroní” (Ibídem. O’Leary. Tomo XV. 1881, p. 152).
Lo que Piar recalca muestra aún más, la relevancia del logro militar, al decir que “el enemigo huye y no se atreve a esperarnos”. Pese a que el comando militar español, había distribuido a la tropa que estaba en la línea del Caura en los tres pasos principales del Caroní, en una larga línea sobre el rìo para impedir la invasión de aquel territorio, pero esto no fue obstáculo para el experimentado Cedeño.
Las repercusiones del paso del Caroní son trasmitidas el 8 de febrero por el mismo gobernador de Guayana Lorenzo Fitzgerald al capitán general Salvador de Moxo, al ponerlo en cuenta que” las circunstancias de la Provincia han empeorado notablemente, ya que la fuerza situada en la larga línea del Caroní para impedir la invasión de aquel territorio, no le ha sido de obstáculo para verificar dicho Plan” (Ibidem. Valdez Mederico. 2024, p. 156),
Manuel Cedeño asesta un duro golpe en el paso del rìo Caroní y la toma de las Misiones a los españoles y continúa hasta el 18 de febrero, cuando regresa a Upata a cumplir como un buen oficial disciplinado el mando del sitio a la plaza de Angostura. Con esto se despejan las dudas e incertidumbres de una etapa en la campaña de liberación de Guayana, jamás abordada y por error atribuida a Manuel Piar, quien a pesar a pesar de ser el máximo jefe militar para ese momento, no estuvo presente ni planeó las estrategias que ejecutaron tan importante logro.

